TEHERÁN, AGENCIAS
Irán volvió a desafiar ayer a la comunidad internacional y comenzó a procesar su uranio para enriquecerlo hasta un 20 por ciento, tal y como había anunciado en días anteriores, aunque lo hizo en presencia de inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). Ante esta situación, los países occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, insistieron en la necesidad de nuevas sanciones contra el régimen iraní, pero «en semanas, no en meses».
Por su parte, Rusia, que suele prodigar un apoyo matizado a Irán, se mostró decepcionada y reconoció que con el nuevo paso Teherán aumenta las «dudas» sobre la naturaleza pacífica de su programa nuclear. China, que recibe importantes cantidades de crudo del país mediooriental, se mostró más tolerante y se limitó a pedir un mayor esfuerzo diplomático y que se alcance pronto un acuerdo para que Irán reciba combustible nuclear a cambio de enviar su uranio de bajo enriquecimiento al extranjero para que se refine allí.
Ayer por la tarde, la Agencia de la Energía Atómica de Irán (AEAI) empezó a inyectar gas en una cascada de centrifugadoras de la central nuclear de Natanz para enriquecer uranio hasta conseguir una pureza del 20 por ciento, según informan los medios de comunicación iraníes. El siguiente paso es llevar el uranio a las instalaciones atómicas de Isfahán para transformarlo en combustible para el reactor nuclear de investigación de Teherán, que produce isótopos médicos, señaló el director de la OEAI, Alí Akbar Salehi.
Hasta ahora, Irán estaba enriqueciendo uranio al 3,5 por ciento, pero el lunes el embajador iraní ante la AIEA, Alí Asqar Sotaniyeh, comunicó a esta organización la decisión de Teherán de enriquecerlo al 20 por ciento. La República Islámica ha pedido que durante el proceso de enriquecimiento estén presentes inspectores de la AIEA, «porque todas las actividades nucleares iraníes están y estarán bajo la supervisión de la agencia», subrayó Soltaniyeh.
Mientras, un centenar de milicianos progubernamentales iraníes Basij atacaron la Embajada de Italia en Teherán, según informó el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Franco Frattini. «Alrededor de un centenar de Basij vestidos de paisano intentaron asaltar la Embajada al grito de " Muerte a Italia" y " Muerte a Berlusconi"», declaró el ministro durante una sesión en el Senado dedicada a la situación en Irán.
Aun con todo, gracias a la actuación de la Policía iraní la Embajada «no ha sufrido daños serios» y permanecerá abierta, agregó el ministro, detallando que otros países como Francia y Países Bajos también han sido objeto de ataques parecidos.
Preguntado sobre la repercusión que habrían tenido las recientes declaraciones del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, durante una visita a Israel en las que llamaba a apoyar a la oposición iraní, Frattini aseguró que el caso de Italia no es el único sino que Irán «tiene relaciones complejas y problemáticas con toda la comunidad internacional».