KABUL,AGENCIAS
La ONU anunció ayer que reubicará dentro del país o evacuará al extranjero de forma temporal a la mitad de su personal en Afganistán, en un esfuerzo por garantizar su seguridad tras el atentado que sufrió la semana pasada en Kabul.
En una rueda de prensa en la capital afgana, el enviado especial de la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA), Kai Eide, explicó que el organismo está aplicando una serie de «medidas de seguridad adicionales para su personal nacional e internacional».
Según una fuente de la UNAMA consultada por «Efe», la ONU tiene 5.500 trabajadores en el país centroasiático, el 80 por ciento de ellos afganos. Pero la evacuación o reubicación de efectivos afectará, sobre todo, a los empleados extranjeros, que son unos 1.100.
Kai Eide tampoco dejó claro qué parte de ellos serán reubicados dentro de Afganistán y cuántos trabajadores serán enviados a otros destinos en el exterior. Pero sí negó que el aumento de la seguridad implique una orden de evacuación o retirada del país.
«No estamos hablando de salir y no estamos hablando de evacuación», dijo Eide, quien agregó que la organización está «haciendo todo lo posible por minimizar» el impacto negativo que la medida pueda tener en el trabajo de Naciones Unidas.
La ONU admitió en un comunicado que tomó esta decisión «a la luz» de la muerte, el pasado 28 de octubre, de cinco de sus empleados en un atentado contra la casa de huéspedes en la que vivían en Kabul. Los talibanes reivindicaron el ataque y aseguraron que los empleados fueron el objetivo del atentado por participar en el proceso electoral afgano, que concluyó el pasado lunes con la proclamación de Hamid Karzai como presidente.
Karzai fue objeto ayer de una dura crítica del ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, quien tachó al presidente afgano de «corrupto» al que hay que «legitimar». Kouchner agregó que la corrupción es endémica en Afganistán.
«Es nuestro hombre (...) Tenemos que legitimarlo» para que la OTAN tenga opciones de consolidar el país y poder abandonarlo, agregó el Ministro, quien reconoció que Karzai está debilitado por una elección marcada por el fraude. Mientras, un mando militar describió a los policías afganos de la provincia de Helmand como «corruptos» y «drogados, especialmente con opio».
Sus acusaciones se producen a raíz de la muerte, el miércoles, de cinco soldados británicos por los disparos de un policía, que logró escapar luego. En declaraciones a «The Independent», el militar, no identificado, lamentó que el adiestramiento de los policías afganos sea «tan lento».