Cinco soldados británicos murieron en la provincia de Helmand, en el sur de Afganistán, al ser tiroteados por un policía afgano que formaba parte de un grupo al que entrenaban, según informaron ayer fuentes militares del Reino Unido.
Un portavoz del Ejército británico declaró que el agente de Policía abrió fuego en un puesto de vigilancia policial antes de darse a la fuga. «Los soldados eran tutores de la Policía afgana. Estaban trabajando dentro y viviendo en un puesto de vigilancia de la Policía Nacional Afgana», agregó la fuente.
Estas cinco muertes elevan a 94 el número de militares británicos muertos este año en acto de servicio, mientras asciende a 229 el de fallecidos en Afganistán desde 2001.
Por otra parte, el jefe del Estado Mayor estadounidense, almirante Mike Mullen, anunció que EEUU quiere que el presidente afgano, Hamid Karzai, adopte medidas concretas, como la detención de responsables gubernamentales corruptos, para apuntalar su legitimidad. «Tiene que mostrar estos signos visibles», consideró el almirante, porque «si no conseguimos un nivel de legitimidad y gobernanza, entonces todas las tropas del mundo no lograrán marcar ninguna diferencia» en Afganistán, advirtió.