ISLAMABAD, AGENCIAS
Una treintena de personas perdieron ayer la vida en un nuevo atentado suicida perpetrado en Pakistán, donde el empeoramiento de la seguridad ha llevado a la ONU a reducir al mínimo su personal en las conflictivas zonas tribales.
El atentado se produjo a las 10:40 locales (las 06.40 en España) delante de una oficina bancaria junto al hotel Shalimar, en una concurrida vía de Rawalpindi, la antigua capital del país, próxima a la actual, Islamabad, e importante centro industrial y militar de más de tres millones de habitantes. La bomba estalló a menos de 500 metros del cuartel general del Ejército de Pakistán. En la explosión perdieron la vida 34 personas y fueron heridas otras 32.
Según la policía, el atentado fue perpetrado por un suicida en moto que se hizo estallar ante el banco, frente al que hacían cola decenas de personas que aguardaban para cobrar salarios y pensiones. Las fuerzas de seguridad han recuperado un chaleco explosivo y también la cabeza y las extremidades del suicida.