PARÍS, AGENCIAS
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, evitó ayer ser acusado de nepotismo con el «sacrificio» de su hijo Jean, que fue elegido sólo miembro de un alto organismo del Estado y no su máximo responsable, tras una lluvia de acusaciones. Jean Sarkozy, de 23 años, será consejero del Etablissement Public d´Aménagement de La Défense (EPAD), gestiona el distrito financiero de París.
La edad del hijo del presidente francés, estudiante de segundo curso de Derecho, motivó las críticas de la izquierda y reproches no totalmente ocultos desde las filas de la gobernante UMP (Unión por un Movimiento Popular), que tiene la mayoría en el EPAD. Pero, en una intervención anteanoche en televisión, Jean Sarkozy renunció a ser elegido posteriormente por los miembros del EPAD como su presidente porque, dijo, «no quiero una victoria manchada de sospechas». Y añadió que no había consultado su decisión con «el presidente», pero sí con «mi padre».
El presidente de la República se declaró ayer «orgulloso» de su hijo. «Jean ha mostrado esta semana grandes cualidades ante una decisión difícil en un contexto que le superaba ampliamente. Ha tomado una decisión valiente», escribió el presidente en su página de «Facebook». En las reacciones de la clase política rigió casi la unanimidad por el «gesto» del joven Sarkozy, del que destacados miembros de la derecha alabaron su «madurez», mientras que otros de la izquierda destacan su «lucidez».
La prensa considera evidente la mano del presidente en la renuncia de su hijo, aunque varios medios de comunicación regionales ven hoy en las declaraciones de Jean el principio de una carrera política prometedora.