AGENCIAS.
Berlín, Las elecciones generales alemanas confirmaron el permanente crecimiento de los «pequeños», alimentados por la caída de votos de las fuerzas mayoritarias. La experiencia de cuatro años de gobierno en gran coalición acentuó la erosión de los grandes y disparó a las tres fuerzas sentadas en esa legislatura en la oposición: liberales, Verdes y La Izquierda.
El Partido Liberal (FDP) logró el mejor resultado de su historia, con un 14,6 por ciento –frente al 9,8 de 2005–, lo mismo que Los Verdes, que saltaron al 10,5 por ciento –frente al 8,1 de entonces–, y La Izquierda, que obtuvo un 12,1 por ciento –8,9 cuatro años atrás–.
Pero los pequeños no han crecido de la nada, sino que ha habido un claro trasvase del SPD hacia La Izquierda y de la CDU hacia el FDP, y los socialdemócratas han tenido que ver cómo el partido liderado por el postcomunista Gregor Gysi y el ex socialdemócrata Oskar Lafontaine le relegaba a tercera fuerza en todo el este del país.
El FDP de Guido Westerwelle ha subido a costa de las filas de Merkel y los Verdes también han sacado pecho en la oposición tras sus dos legislaturas en el gobierno.