MARÍA JOSÉ IGLESIAS/EFE,
Oviedo
España se ha colado en la campaña de las elecciones generales portuguesas, a velocidad de AVE. El primer debate televisivo entre los candidatos de los partidos mayoritarios -José Sócrates Carvalho (Socialista) y Manuela Ferreira Leite (Social Demócrata), celebrado el sábado, puso a las obras del tren de alta velocidad, Madrid-Lisboa y Vigo-Oporto en el disparadero.
Desde el sábado los principales medios portugueses mantienen el tema en portada. El primer ministro Sócrates miraba con asombro a su oponente conservadora, Manuela Ferreira Leite, cuando la abogada aseguró que si ganaba las elecciones suspendería la construcción de la línea de alta velocidad Madrid-Lisboa. El asombro dejó paso a la perplejidad cuando Ferreira, del mismo partido que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, desglosó sus argumentos: «Portugal no es una provincia de España, no me gustan los españoles metidos en la política portuguesa».
La candidata, siempre polémica, no debía pensar lo mismo en 2003, cuando, con Barroso como primer ministro, rubricó el proyecto de AVE. Ayer una periodista le preguntó si su reacción hubiese sido la misma con Aznar en el gobierno de España. Respondió que ella solamente defiende los intereses de Portugal.
Los sondeos publicados en la prensa lusa dan una apretada victoria a los socialistas el próximo día 27. Parece probable un pacto. Ferreira aseguró durante el debate que «el entendimiento político con Sócrates es absoluto». El primer ministro, que no quiso confirmar ni descartar si estaba dispuesto a cooperar contra otros partidos, afirmó que no estaba «en contra de nadie». Algunos analistas dicen que el presidente, Aníbal Cavaco Silva, podría tratar de que los socialistas y los socialdemócratas formasen una alianza si ninguno logra una clara victoria en las legislativas.
Ferreira, miembro de una aristocrática dinastía de juristas, justifica el interés de España por que el tren de alta velocidad llegue a Portugal, en que así Madrid recibirá más fondos de la Unión Europea. Sócrates la llamó ayer «aislacionista» y «retrógrada». El ingeniero, que mantiene excelentes relaciones con el presidente Zapatero, ha criticado que la candidata de la oposición esté dispuesta a faltar a su palabra con España y a echarse atrás en un proyecto que respaldó.
El domingo Ferreira Leite matizó sus afirmaciones y señaló que si gana negociará con España. Esas palabras dispararon la entrada de comentarios en los medios digitales portugueses. El país está dividido entre quienes apoyan la visión nacionalista de Ferreira y los que opinan que lo único que hace la candidata es evidenciar un viejo complejo de inferioridad que debería estar superado.
La dirigente de la oposición expresó en otro acto electoral que no tiene miedo de defender la «independencia económica» de Portugal ni se va a dejar «intimidar» por su oposición al ferrocarril pese a que «ya hay extranjeros que la amedrentan».