Penitente Hermandad de Jesús Yacente

La introducción de grandes cruces de penitencia, los altos caperuces de estameña y un cuidado recorrido hacen que sea una de las procesiones más bellas de España

21.01.2016 | 00:45

La Penitente Hermandad de Jesús Yacente se funda en el año 1941, poco después del "descubrimiento" en la iglesia de la Concepción, olvidada y sermioculta, de la bellísima imagen del Cristo Yacente. Fue su promotor y artífice destacado Dionisio Alba Marcos, quien se encargó de llevar a buen término la nueva Cofradía.

Desde el primer año, su desfile se convirtió en una de las cumbres de la Semana Santa de Zamora.
Se intentó - y se consiguió plenamente - reflejar el entierro de un hombre pobre de uno de nuestros pueblos. Su cuerpo, cubierto solamente con un humilde sudario es conducido al sepulcro en unas simples parihuelas, acompañado de sus vecinos en total silencio.

El silencio sólo es roto por las campanillas del viático y el golpeteo de los hachones sobre los cantos, rodados.

La introducción de grandes cruces de penitencia, los altos caperuces de estameña y un cuidado recorrido hacen que sea una de las procesiones más bellas de España.

Desde el momento de su creación, se intentó que finalizara la procesión con la intervención de un coro. Tras diversas tentativas, con la incorporación, en el año 1952, del canto del Miserere, obra del padre Alcocer, en la Plaza de Viriato, el desfile procesional alcanzó su cénit.

La túnica

La túnica del Yacente tiene como protagonista al tejido más habitual de la Semana Santa zamorana: la estameña, paño basto elaborado con la parte del vellón de la lana. Lleva como distintivo en las mangas bocamangas en cartera rematada en pasamanería de trencilla morada compuesta de dos cabos torcidos. Los cofrades se ciñen con fajín de algodón color morado, rematado cada uno de sus extremos en 12 cerras trenzadas a dos cabos y anudadas en sus extremos. Es característico el alto caperuz, que imprimió una renovación estética con sus 90 centímetros de alto, también en estameña blanca. El medallón, con el emblema de la hermandad, fue obra de Ernesto Rodríguez de Miguel. Los hermanos calzan sandalias franciscanas. El diseño original de la vestimenta corresponde a Ramón Amigo, fundador, junto a Dionisio Alba, de una hermandad que forma parte esencial de la singularidad de las procesiones de la noche zamoranas. Se iluminan con velas rojas (el color litúrgico que simboliza a Cristo) sobre hachones de madera.


El coro de la Hermandad de Jesús Yacente interpreta el Miserere (2014)

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