El médico personal de Michael Jackson, Conrad Murray, reconoció durante su declaración jurada a la Policía de Los Ángeles que había sido él quien compró y proporcionó a Jackson el potente anestésico que causó su muerte, Propofol, según los documentos judiciales desvelados el pasado viernes por la prensa norteamericana. Sin embargo, el doctor defendió su actuación al asegurar que se lo había recetado para tratar de reducir la aparente adicción de Jackson a dicha sustancia, ya que otros dos facultativos alemanes se lo habían comenzado a recetar con anterioridad.