La nueva infraestructura de la capital será de una longitud de casi 425 metros y tendrá una planta circular
Redacción Digital
La obra, largamente esperada, dará por fin reposo al Puente de Piedra
Más de diez años desde los primeros anuncios del nuevo viaducto sobre el Duero en Zamora, por fin han comenzado los trabajos de cata para se haga realidad, aunque hayan comenzado de una forma un tanto accidentada. El pasado martes los bomberos rescataban a dos trabajadores que habían caído al río mientras hacían labores previas a las obras.
La obra, adjudicada en casi 14 millones de euros, ha sido adjudicada a la constructora UTE FCC-Arcebansa y se ha declarado como proyecto de interés regional con el fin de que las obras pudiesen comenzar sin esperar a la aprobación definitiva del PGOU.
Expropiaciones con retraso
La expropiación de los terrenos necesarios -casi 17.000 metros cuadrados de suelo- para construir el nuevo puente finalizaron el dos de febrero, tras firmar el convenio con el último de los propietarios. Feliciano Fernández se felicitaba de que las expropiaciones se hubieran llevado a cabo "a coste cero" ya que, según apuntaba el pasado 29 de enero, "no estábamos de acuerdo con las indicaciones del proceso que marcaba la Junta y valiéndonos en la nueva ley del suelo, pasamos a considerar las parceles con la calificación de rústico, en lugar de urbanizable". Éste cambio aminoró sustancialmente el precio de los terrenos que pasaron a disposición de la Administración regional.
Al oeste de la ciudad
La infraestructura, proyecto del arquitecto navarro Javier Manterola, estará situada aguas abajo del Duero y tendrá una longitud de 424,50 metros. El puente contará con seis vanos, de os que destacan los tres centrales, con casi cien metros de luz entre ellos. En planta, el puente es curvo, con un radio constante de 650 metros. La sección central es de cajón, con una losa superior de 14,7 metros, donde se alojarán las aceras de 1,20 metros y dos carriles de cuatro metros. Diferentes viales y rotondas se encargarán, a un lado y otro del Duero, de canalizar el tráfico.
La obra, largamente esperada, dará por fin reposo al Puente de Piedra, una infraestructura que, según Adeiza "constituye una preocupación constante para la Academia de Bellas Artes" y permitirá su limpieza y un estudio detallado de su situación para la conservación del puente protogótico.