![]() Las mujeres compartirán banzos con los hombres. / E.F. Un paso hacia la igualdadLa Cofradía de Nuestra Madre bendice la nueva mesa de la Virgen de las Espadas, rescatada para la procesión C. G. «La mesa está hecha de madera de nogal del país, la que se utiliza mayoritariamente en Zamora. Más del 90 por ciento de las mesas son de ese tipo. No es cuestión de peso, sino de nobleza, de calidad, y la tradición aquí en Zamora es el nogal. El diseño es de Antonio Pedrero, que hizo con esta misma idea la de la imagen titular de Nuestra Madre». Mismo dibujo, pero distinto artista, en este caso el tallista, hijo de tallista y maestro de talla en la Escuela de Artes José Antonio Pérez. El trabajo presentó una «dificultad media», indica José Antonio, quien describe así la estética: «El motivo principal es el corazón con las espadas en los cuatro centros, el anagrama de la cofradía. Hay un paño que recorre toda la mesa y que va mezclándose con los elementos ornamentales. En las esquinas y en los cuatro centros, unos angelotes rematan por abajo y arriba un altillo sirve de peana para la imagen». La Virgen de las Espadas es «de reducidas dimensiones y el peso es bastante escaso». La mesa está preparada para 21 cargadores, aunque van 18: nueve hombres y nueve mujeres. El jefe de paso, Antonio Lázaro de las Heras, reseña, orgulloso, que será la primera vez que compartan el banzo bajo un paso hombres y mujeres, aunque las féminas ya cargan con las andas de algunos grupos, como Luz y Vida. Explica que la paridad nueve/nueve «no se ha hecho a posta, sino que ha salido así. Se ha tenido en cuenta, sobre todo la idoneidad de la talla y luego la antigüedad, no el criterio del sexo». Serán novatos pero piensa que «la plantilla está bien formada, unida y con mucha ilusión, que es lo más importante». Una novedad, pues, la mixtura bajo el paso. Otra, la estructura interna de la mesa, que en lugar de la madera ha optado por el aluminio, según cuenta el tallista «buscando una mayor ligereza». José Antonio Pérez cree que todo trabajo es mejorable pero cree que la mesa ha quedado bien, siente la «satisfacción del deber cumplido. He tallado muchas, y ésta en concreto tiene elementos muy voluminosos». Los angelotes de los laterales son desmontables, con el fin de que no se «raspen la nariz» al pasar por las puertas de San Vicente, el templo donde precisamente ayer la mesa recibía la bendición y estaba lista para acoger la «carrera» de la recuperada Virgen de las Espadas. Fue poco después del acto de imposición de medallas a los nuevos hermanos y hermanas. En ese momento feliz todos recordaron a McDonalds, ya que este establecimiento de comida rápida colaboró de forma importante para sufragar el coste de la mesa.
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