Aprobado alto pese al mal tiempoLa inestabilidad meteorológica resta presencia de turistas en la ciudad, pero las jornadas festivas vuelven a certificar el tirón de las celebraciones José María Sadia La Semana Santa comenzó con los peores augurios meteorológicos —principal enemigo de la celebración— y el desarrollo de las procesiones, día tras día, ha certificado un balance final satisfactorio, del que hoy el Ayuntamiento de Zamora, la asociación Azehos y la propia Junta de Cofradías ofrecerán datos finales. En principio, las instituciones y el colectivo profesional coinciden en que la inestabilidad del tiempo ha mermado visitas, sobre todo en el plano de los turistas, pero la afluencia de forasteros ha sido suficiente y su desembolso en bares, restaurantes y comercios ha vuelto a suponer un aliciente económico importante. En cuanto a la infraestructura hotelera, Jueves y Viernes Santos han supuesto casi el lleno de las plazas, mientras que la víspera de los días grandes y el fin de semana que acaba de terminar se quedan muy lejos de esas cifras. Hasta el Sábado Santo, las tarifas por cada habitación superaban tranquilamente los 200 euros en los hoteles de mayor calidad de la ciudad. Llegado el fin de semana, los precios volvían a los setenta y ochenta euros de las tarifas ordinarias. En cuanto a la afluencia de forasteros, la inestabilidad del tiempo mermó la gente en la calle hasta el Miércoles Santo, que puso punto y final a las lluvias. Los dos días festivos, jueves y viernes, reactivaron las calles de la ciudad, con una afluencia extraordinaria de público, tanto en las zonas céntricas, como en los aledaños. La gente no sólo había tomado la plaza de la Catedral, sino que el movimiento de personas se trasladaba también a espacios como Trascastillo, Barrios Bajos, Santa Clara o la Feria. En el terreno organizativo, el mal tiempo ha puesto a prueba a las directivas de las cofradías, siempre ante la tesitura de sacar o no los desfiles con unas previsiones de lluvia que, cada vez, son más milimétricas. El Traslado del Jueves de Dolores y la «Tercera Caída» tuvieron que quedarse en sus templos de origen. Lo peor se lo llevó el «Silencio», que tuvo que suspender el desfile tras el Juramento. El «Santo Entierro» se vio obligado a enfilar el Museo de Semana Santa tras el descanso del Viernes Santo. Asimismo, el «Espíritu Santo», la «Buena Muerte» y «Nuestra Madre» salieron a la calle con la amenaza del agua encima, pero salvaron sus desfiles. Y como siempre, el frío acompañó las procesiones de noche, uno de los aspectos más reiterados en los comentarios.
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