![]() Jorge Losada «Las carencias del Museo claman al cielo, y las instituciones prometen pero sin hacer nada»Jorge Losada, pregonero de la Semana Santa de Zamora El periodista Jorge Losada pronunciará el Domingo de Ramos el pregón de la Semana Santa en la ciudad. —¿Cómo le comunicaron desde la Junta Pro Semana Santa su designación? —Me llamaron cuando estaba acabando la Navidad para invitarme a realizar el pregón. Inmediatamente me puse a su disposición y meses más tarde, tras aprobarlo el Consejo Rector, me dijeron que era el designado en Zamora. Ya había dado pregones, en Talavera, en Vigo y en Valladolid. Fueron experiencias muy bonitas. Fueron tres días que no olvidaré en mi vida porque los responsables de las Casas de Zamora de esas localidades me trataron de manera excelente. Recuerdo de manera más especial el de Talavera, tenía 23 años. Era un desconocido que trabajaba como director de comunicación de un grupo de empresas de Salamanca, que apostaran por mí fue un verdadero orgullo. Quizá esa primera ocasión vino por mi deseo, expresado al entonces presidente de la Junta de Cofradía, Dionisio Alba, de dirigir la revista «Barandales», algo que hicimos ese año David Álvarez y yo. —Es distinto anunciar la Semana Santa en Vigo o Talavera que en la propia ciudad de Zamora. —Sin duda. La mayoría de las personas que me podrán escuchar no han asistido a mis otros tres pregones. En aquellos intenté que cada uno tuviera una estructura muy diferente y los adapté a la relación de los receptores con Zamora. El Domingo de Ramos habrá en el público mucha gente que sepa mucho más que yo de la Pasión, que tenga mucho más argumentos para subirse a ese atril, lo que supone una responsabilidad muy grande. En mi caso hablaré de la historia y los sentimientos. He enfocado mi pregón intentado hacer una historia que va caminado a lo largo de la historia, que comienza unos siglos atrás y acaba en nuestros días. Es como si una voz omnisciente fuese caminando por las distintas etapas que ha vivido la Semana Santa de Zamora. —Usted es salmantino, pero ¿qué relación tiene con la Semana Santa de Zamora? —Mis padres y toda mi familia es de Zamora. Mi padre desde muy pequeño pertenece a Congregación. Es una «rara avis» de Zamora porque él solo es de La Mañana, mientras que sus hijos estamos en varias cofradías, en mi caso yo pertenezco al Silencio, Jesús Nazareno y Yacente. Desde que tengo uso de razón mi padre desfila con La Agonía y desde pequeños mis hermanos y yo comenzamos a salir en Congregación, lo que te hace sentir la Semana Santa de una manera muy familiar. «Me siento identificado con momentos de las hermandades a las que pertenezco» —Por lo que dice se considera un hombre de cofradías. —Soy un hombre de la Semana Santa de Zamora. No me siento identificado con los sentimientos de que «esta es mi cofradía y está por encima de...». Me siento identificado con momentos de las hermandades a las que pertenezco y también como cofrade de fila que va a ver una procesión y aguarda dos o tres horas a que llegue el desfile. Los momentos más especiales como hijo giran alrededor de Congregación. De pequeño mi madre me llevaba a verla en los poyos que había en la iglesia de Santiago el Burgo. Esperábamos a que llegase mi padre y me diera la bolsa de almendras. Como cofrade me encanta la llegada de Jesús Nazareno al Museo, ver la entrada de La Agonía. Los momentos de previos del Juramento del Silencio, que son muy íntimos y te acuerdas de mucha gente, y el Miserere del Yacente. —En las tres cofradías a las que pertenece, desfila en la fila, ¿se ha planteado cargar? —Me encantaría ser hermano de carga del Yacente, de hecho ya estoy apuntado en la lista de espera desde hace seis años. Uno de mis sueños sería poder cargar esa imagen, aunque fuese sólo un año. —Si tuviera que quedarse con una imagen de los días Pasión sería... —El Cristo de las Injurias es el Cristo que mejor representa la Semana Santa de Zamora. Es la imagen que procesiona el Miércoles Santo en El Silencio, que desfila el Viernes Santo en el Santo Entierro. En una talla con gran devoción que está en una capilla de la Catedral y ante la que he rezado en muchas ocasiones. —Hace escasos días la Cofradía del Santo Entierro autorizó la carga mixta. ¿Qué le parece? —Es la democracia, una persona es un voto. Si los hermanos lo han decidido con sus votos me parece perfecto. —Las cofradías a las que pertenece han encarado la entrada de la mujer de maneras distintas. Así el Silencio optó por votación seguir siendo de varones, filosofía que sigue el Yacente, mientras que Jesús Nazareno ha elegido la fórmula de cofradía mixta, los desfiles son por sexos y se absorbe a la Sección. ¿Con cuál de las decisiones se identifica más? —Con la de Congregación por cómo lo he vivido en casa. Debo de decir que no tengo hermanas, pero el papel que tenía mi madre en la Semana Santa en mi casa era muy importante y ella se sentía tan orgullosa preparándolo todo como nosotros de salir en la procesión. Además, ella tenía su hueco en la Soledad, pero aún así entiendo a aquellas zamoranas y padres con hijas que luchan porque las mujeres salgan en una procesión. En mi casa no hubiéramos sentido de igual manera la Semana Santa sin la figura de mi madre. Ella es la persona que me ha hecho sentir las procesiones. —¿Cuál es su postura ante la apertura de las cofradías y hermandades a la mujer? —Creo que existe una normativa que tiene que amoldarse a la situación actual y que quizá sea mejor que modifiquen o quizá haya que dejar así, dependiendo de cada cofradía. No todo el mundo tiene cabida en todos los sitios. No me importa que entren las mujeres a las cofradías. En el Silencio salió que no, pero si los hermanos hubieran decidido que la cofradía se convirtiera en mixta, lo habría aceptado sin ningún problema. Hasta ahora las mujeres tenían un hueco, que quizá no era el más correcto, pero creo que hay unos ámbitos en donde ya estaban antes de los cambios, pues pertenecían a Siete Palabras, Luz y Vida, Nuestra Madre, Soledad, Esperanza y Resurrección. Creo que hay que amoldarse a las circunstancias según se vayan evolucionando, pero hay que respetar la decisión de una asamblea y las tradiciones. En unos años las mujeres van a poder participar en más procesiones. No obstante, yo nunca he creído en «el pan para todos», ni en la Semana Santa ni en la vida en general. Las águedas no creo que deban de incorporar a un hombre, me parecería ridículo. No se deben llevar las cosas a los extremos ni se debe de imponer porque finalmente no funcionan. —¿Qué mejoras cree que deben de producirse en los días de Pasión? —El concepto de la Semana Santa va a ser siempre el mismo. Desde el Jueves del traslado al Domingo de Resurrección no hay que añadir nada, aunque en el capítulo artístico hay aportaciones nuevas que han desmerecido y si se quiere incluir algo hay que pregunta a la junta directiva, a las asambleas, incluso varias veces, para valorarlo. Debe afrontarse de otra forma lo que aporta a la ciudad estos días. Creo que debe tenerse en cuenta lo que se está haciendo en otras ciudades para trabajar de una manera más profesional y desde un concepto de un bien para toda la ciudad. Creo que Zamora tiene que aprovechar más la Semana Santa en todos los conceptos. Hay una serie de aspectos muy importantes vinculados a la Semana Santa que puede crear muchos puestos de trabajo y que no están siendo usados. «Debe afrontarse de una manera más profesional lo que aportan los días de Pasión a la ciudad» —En esta línea se encuentra el Museo... —Es algo que clama al cielo. Las instituciones políticas prometen y no hacen nada y lo peor es que pasa el tiempo. —¿Qué es ser semanasantero? —Ser semanasantero es estar en una comida de trabajo con gente que no conoce la Semana Santa y conseguir que esas personas que no la conocen vengan a tu casa a vivirla y repitan porque se llevan un magnífico recuerdo. Ser semanasantero es lograr que quien está a tu alrededor se acerque a lo que sientes, al menos una vez, y que le guste.
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