Las Edades del Hombre: Tras los pasos del Antiguo Testamento

El segundo capítulo de Aqva es la búsqueda del líquido elemento por las páginas sagradas, un viaje que termina en el espectacular Cristo del Amparo toresano suspendido en el aire

10.06.2016 | 14:20
Pórtico de la Gloria

El primer capítulo de Aqva, sin un mensaje teológico, tenía por misión hacer olvidar al espectador de dónde venía y prepararlo para un camino por espacios simbólicos, espirituales. Las obras de los autores zamoranos junto a pinturas, esculturas y elementos de la tradición suponían una especia de clase preparatoria antes de abordar la entrada al espacio sagrado. Pero, ¿quién se encargaría de lograr la transformación del espectador en viajero por las páginas del Antiguo Testamento? El verdadero símbolo de la Colegiata „más allá de su cimborrio de doble tambor y cubierta de teja„ es el encargado de transformar la visión de los fieles es el Pórtico de la Gloria, una «puerta» dedicada a la figura de María que supone la entrada al «otro mundo».

«Preparando caminos» es el título del segundo capítulo de los seis que componen Aqva, el primero en el interior de la Colegiata de Santa María. Los organizadores de Las Edades del Hombre optaron por dejar la portada tal cual, para mostrar su insólita belleza, matizada por la policromía que se ha conservado desde el siglo XIII. El segundo apartado está consagrado al agua en la creación y en la historia de la salvación, desde los orígenes con la figura de Juan el Bautista hasta el momento culmen de la exposición: antes de continuar, el espectador quedará maravillado con la secuencia del Cristo del Amparo suspendido en el aire, sobre el altar. Y es el instante de mayor intensidad religiosa porque la sangre desprendida por Jesús en la Cruz a través de la llaga es igualmente el augurio de la salvación, de la resurrección que se vivirá más adelante en el Santo Sepulcro.

El capítulo segundo, que este domingo conoceremos más en profundidad en la edición de papel del periódico, propone al visitante un camino completo por una de las naves de Santa María la Mayor con piezas singulares, como la «Estela solar» del zamorano Alonso Coomonte, o la figura en piedra de Noé que viene de Salamanca. Pero, sin duda, uno de los aspectos más atractivos será el descubrimiento de un «tableu vivant», una moderna pantalla de led que encadena la escena del paso del Mar Rojo con los dramas del mundo del siglo XXI. Una escena que se mueve y cambia los personajes antiguos por los de ahora.

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