La clave para que la próxima subida del IVA no sea "tan dañina" para las economías familiares está en comparar los precios de establecimientos y de productos, porque "comprando bien" el consumidor puede evitar que las cuentas de su casa disminuyan en hasta 470 euros al año.

Es la estimación que hace la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) del impacto que tendrá en cada hogar esta subida del tipo general del IVA -del 18 al 21 por ciento- y del 8 al 10 en el caso del reducido, mientras que se mantendrá el 4 en el tipo superreducido para productos de primera necesidad.

A no ser que los comerciantes decidan asumir esta subida, los bolsillos de las familias tributarán 470 euros más al año, es decir, 39 euros al mes, y el transporte y la alimentación serán algunos de los conceptos que más penalizarán las cuentas de cada casa.

Por la subida del IVA en alimentos y bebidas no alcohólicas, una familia pagará 54 euros más al año, según la OCU; por alcohol y tabaco 16; por ropa y calzado, 42; por gastos de mantenimiento de la vivienda (agua, electricidad y gas), 40, y por otros gastos de la casa 29.

Además, por servicios relacionados con la salud las economías familiares pagarán 4 euros más al año; por transportes, 90; por comunicaciones, 23; ocio, espectáculos y cultura, 62; por hoteles, cafés y restaurantes, 51 y por otros bienes y servicios, 59.

Pero los consumidores, tal y como indica a Efe el portavoz de la OCU Enrique García, pueden "sortear" de alguna forma ese efecto de la subida comparando precios y no dejándose llevar por la publicidad engañosa.

"Ojo con ella; puede que un comerciante diga que no sube el IVA, pero el nivel de precio de ese establecimiento sea superior que el de otro que sí lo aplica y tiene los precios más baratos", apunta.

Hay que buscar y elegir "el mejor producto al mejor precio posible", sin dejar que una oferta nos ciegue y nos lleve a comprar toda la cesta de la compra en el mismo supermercado, porque el resto de productos pueden ser más caros.

Unas recomendaciones que habrá que tener en cuenta, sobre todo, cuando vayamos a comprar un producto enmarcado en un sector donde la competencia es más fuerte, los de distribución y comercio.

En esos productos, "los precios no subirán de forma inmediata" porque el empresario suele optar, como política comercial, por ponerlos más bajos, reducir sus márgenes de ganancia y asumir en parte el incremento del impuesto para que no recaiga totalmente en el consumidor.

La OCU lo ha constatado en otras ocasiones: en esos productos, "en los primeros meses, no se produce una subida inmediata; la subida es escalonada y al cabo de un año se traslada íntegramente a los consumidores".

Pero los sectores que sufran menos la competencia, en los que el consumidor apenas puede elegir, como en el de la electricidad, la subida se va a notar desde el principio porque las empresas "no van a renunciar" a sus ganancias.

La organización vaticina una contracción del consumo porque en esta situación "cada vez que un producto sube el consumidor deja de consumir".

No obstante, afectará de forma desigual a los sectores. Entre los más perjudicados estarán los relacionados con el ocio y el espectáculo, como el cine y el teatro, en los que el IVA pasará del 8 % al 21 %, como también ocurrirá en las cadenas de peluquerías, estética, discotecas y servicios funerarios.

El de librerías y papelerías será otro sector afectado porque, aunque el IVA de los libros de texto seguirán tributando al superreducido, el del material escolar sube del 4 al 21 % y eso se va a traducir en 14 euros más de media, según las estimaciones de la organización.

Otros sectores, sin embargo, tienen más opciones para mantener el porcentaje de consumo, como el de la alimentación, máxime cuando hay productos, los de primera necesidad, como el pan o la leche, que se mantienen con el IVA superreducido.

Son algunos ejemplos de cómo va a influir en el consumo y los consumidores, pero en estos tiempos de crisis y, ante esta nueva medida, hay que volver más que nunca a los consejos de siempre: hacer un consumo responsable, consumir aquellas cosas que realmente necesitamos y fijar un presupuesto para evitar las compras compulsivas.