TOKIO, AGENCIAS/ EFE
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió ayer en Tokio, ante los miembros de la principal asociación de prensa nipona -el Japan National Press Club-, que España es un país sin mancha en su solvencia y que está emprendiendo reformas que «son la puerta del bienestar de mañana». Encarrilada la reforma laboral, aunque sin acuerdo con la patronal y los sindicatos, Zapatero dio a entender que también está determinado a abordar los cambios en el sistema de pensiones con o sin respaldo de los sindicatos. «Un gobierno responsable sabe que hay momentos en la historia de su país que tiene que tomar decisiones, aunque éstas sean difíciles y duras; lo he hecho y lo seguiré haciendo si es necesario, porque está en juego el futuro del bienestar del país», aseveró. En la etapa japonesa de su gira asiática, Zapatero remarcó su propósito de impulsar el proyecto de ley de reforma de las pensiones antes de fin de año y con el apoyo del PP, aunque asumió que no será fácil contar con el respaldo de las organizaciones sindicales. «Haremos el máximo esfuerzo para el consenso social y político. Sé que no va a haber acuerdo social en algunas cosas, pero hay que hacerlas», añadió el Presidente, que dijo respetar la convocatoria de huelga general del próximo 29 de septiembre y se ofreció a mantener el diálogo con los sindicatos tras la protesta. Y Zapatero defendió el retraso «progresivo» de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años y que el sistema se dote de «un mayor grado contributividad». Esta última expresión se refiere a la posibilidad de aumentar el período que se tiene en cuenta para determinar la cuantía de las pensiones. Ahora son 15 años y algunos miembros del Gobierno han sugerido que sean 20. Sin embargo, el Presidente del Gobierno evitó ayer pronunciarse. El Ejecutivo quiere esperar a que se cierre la ponencia de la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo antes de abordar la reforma de las pensiones.
Cándido Méndez: «Tras el 29-S no debe haber diálogo, sino rectificación»
El secretario general de UGT, Cándido Méndez, advirtió ayer al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de que tras la huelga general convocada para el 29 de septiembre, no debe haber diálogo, sino una «rectificación» de la política del Ejecutivo para combatir la crisis. De este modo, el líder ugetista respondía así a las palabras pronunciadas por Zapatero durante su visita a Japón en las que manifestó su deseo de que tras el paro convocado continúe el diálogo entre ambas partes. Durante su intervención en una asamblea de dirigentes sindicales, Méndez consideró que la huelga significará «una expresión muy dura y rotunda del rechazo a la política del Gobierno», en un contexto en el que la «valoración política de Zapatero se ha desplomado y (Mariano) Rajoy no sale del agujero».