LISBOA, AGENCIAS
El Gobierno portugués del socialista José Sócrates presentó ayer un plan para reducir el gasto público hasta 2013 mediante la congelación del salario de los funcionarios, el recorte de la inversión pública y la subida de impuestos a las clases más altas. Según el borrador sobre el que trabaja el Ejecutivo, el plan creará un nuevo tipo impositivo del 45 por ciento para quienes tengan unas rentas superiores a 150.000 euros al año, elevará las tasas a las plusvalías obtenidas en Bolsa al 20 por ciento, limitará los salarios de los funcionarios y recortará las prestaciones sociales. El Gobierno luso también retrasará algunas de las obras en infraestructuras más importantes, como el AVE entre Lisboa, Oporto y Vigo.
El ministro de Finanzas portugués, Fernando Teixeira, aseguró ayer que se congelará el sueldo de los funcionarios este año y advirtió de que «no puede asumir el compromiso de equiparar los salarios a la inflación durante los próximos ejercicios». Y señaló: «Portugal va a recorrer un camino de fuerte contención salarial que es extensible a los trabajadores dependientes de las empresas públicas». El ministro calcula que gracias a las nuevas medidas de austeridad, la economía lusa crecerá desde la recesión del 2,7 por ciento del PIB de 2009 hasta registrar tasas positivas del 1,7 por ciento en 2013, aunque el desempleo, ahora del 9,7 por ciento, apenas bajará al 9,3 por ciento de la población activa.
Desde la perspectiva recaudatoria, el nuevo plan de austeridad elevará en los próximos tres años y de forma temporal el gravamen para las personas con ingresos superiores a 150.000 euros anuales hasta el 45 por ciento, frente al 42 por ciento actual. Además, el Gobierno prevé ingresar unos 6.000 millones de euros mediante la venta de su participación en diferentes empresas.
El principal objetivo del Programa de Estabilidad y Crecimiento (PEC), que antes de ser remitido a Bruselas deberá debatirse en el Parlamento luso, es el de reducir el actual déficit público del 8,3 por ciento del producto interior bruto (PIB) actual al 2,8 por ciento en 2013, cumpliendo así el Pacto de Estabilidad europeo. Además, el Ejecutivo luso también admite que la deuda pública tocará techo en el 90,1 por ciento del PIB en 2012.