MADRID, AGENCIAS
El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, afirmó ayer que el período de cálculo de las pensiones de jubilación «debe ser objeto de reflexión y debate», aunque quiso enfatizar que el documento de propuestas para la reforma del sistema público del Gobierno no incluye un incremento preciso de los años que computan para determinar la prestación. Además, señaló que sería «irresponsable» no plantear el alargamiento de la edad de jubilación, y afirmó que la Seguridad Social goza de buena salud.
En vísperas de las movilizaciones que para hoy han convocado los sindicatos contra el llamado «pensionazo», Corbacho expuso por primera vez las posiciones del Gobierno ante la Comisión Permanente del Pacto de Toledo, el foro del Congreso donde se deberán negociar las posibles reformas. Corbacho reafirmó el propósito del Ejecutivo de ampliar la edad de la jubilación de los 65 a los 67 años y entró en el asunto del período para el cálculo de las pensiones, que semanas atrás desencadenó una viva polémica y obligó al Gobierno a reconsiderar en unas horas una propuesta que llegó a incluir en un documento enviado a Bruselas. En aquel texto se sugería la opción de ampliar de 15 a 25 años el período de la vida laboral que computa para el cálculo de la pensión, modificación que, por lo general, tiende a reducir la cuantía de las prestaciones. Ayer, ante los parlamentarios de la Comisión del Pacto de Toledo, Corbacho evitó hablar de un número preciso de años y aseguró que el Gobierno nunca llegó a plantearse una ampliación concreta, pero sí afirmó que debe «abrirse un debate» en busca de una mayor equidad interna del sistema «que refuerce la relación entre el esfuerzo contributivo realizado y la prestación reconocida». Corbacho llegó a anotar que una hipotética ampliación de los años de cómputo permitiría «evitar que el procedimiento de cálculo de la pensión de jubilación penalice a los trabajadores que son despedidos al final de su vida laboral».
Sobre la prolongación de la vida laboral hasta los 67 años, Corbacho dijo que sería «irresponsable» no poner encima de la mesa el debate sobre la edad legal de jubilación, una medida que, dijo, «responde al incremento de la esperanza de vida y al retraso en la incorporación al mercado de trabajo». «El Gobierno es muy consciente de que se trata de un asunto particularmente sensible para la ciudadanía», afirmó, antes de insistir en que, en todo caso, la posibilidad de aumentar la edad de jubilación debe ser analizada «con rigor» para lograr «el mayor consenso posible».
Todos los grupos de la oposición aprovecharon la comparecencia de Corbacho para echarle en cara las «formas» en las que el Gobierno ha presentado la reforma de las pensiones y la «alarma» que ha generado con ideas como retrasar la edad de jubilación y elevar el período de cálculo, y llegaron a asegurar que el Gobierno «no está legitimado para pedir esfuerzos» a los trabajadores. El portavoz del PP en la Comisión, Tomás Burgos, señaló que el Gobierno ha abierto el debate de la reforma de las pensiones «de la peor manera posible», que ha generado «ruido innecesario» y ha provocado el rechazo de todos los agentes sociales. No obstante, aseguró que su formación tendrá «ánimo constructivo» en el debate sobre la reforma, frente a las ideas «alocadas e improvisadas» presentadas del Gobierno.
Horas antes el ministro Corbacho subrayó, durante un acto, el impacto que la crisis está teniendo para los ciudadanos. «Ya no es la crisis del sistema financiero, sino la crisis de la escalera, del barrio y de las familias», dado que está golpeando «a los más débiles». El ministro ha resaltado el papel que juegan las ONG en este nuevo escenario. «La Administración, por mucho que lo pretenda, no puede llegar a todos los lugares», dijo el ministro.