FRÁNCFORT/ MADRID, AGENCIAS
La decisión de la estadounidense General Motors (GM) de no vender su filial europea Opel a Magna y al banco ruso Sberbank ha creado conmoción e indignación en Alemania, donde el Gobierno se había implicado a fondo en el proceso de venta. El malestar es tal que el ejecutivo alemán ha exigido la devolución de los 1.500 millones de euros de ayudas aportados para apoyar la frustrada operación, que ocupó meses de duras negociaciones con el gobierno de Angel Merkel. Ahora GM anuncia la supresión de unos 10.00 empleos en Opel sobre una plantilla total de 50.000 empleados en toda Europa.
En España, y en referencia a la planta de Opel en Figueruelas (Zaragoza), el ministro de Industria, Miguel Sebastián, aseguró que el gobierno español no aceptará que General Motors plantee más recortes de empleo que los que se habían pactado con con Magna. Con respecto a los partidos, el PSOE muestra «tranquilidad» por la decisión de GM sobre Opel porque da una «cierta garantía» pero PP e IU exigen al Gobierno que inicie cuanto antes una nueva negociación y que trabaje para encontrar la mejor salida posible cuanto antes.
En Aragón las cosas están más tranquilas y el presidente autonómico, Marcelino Iglesias, prometió cumplir sus «compromisos» económicos con Opel si la otra parte mantiene las condiciones de producción en la planta de Figueruelas. «Nos sentaremos a negociar con General Motors, pero no volveremos a la casilla de salida», apuntó Sebastián, quien dijo haber recibido «con sorpresa» la decisión de la multinacional de revocar la venta de Opel.
En Alemania, los ánimos están más crispados. El flamante ministro de Economía, el liberal Rainer Brüderle, calificó de «inaceptable» la decisión de GM de suspender la venta. El comité de empresa de Opel en Alemania ha convocado para mañana huelgas en las fábricas alemanas, que cuentan con 25.500 trabajadores. GM se declaró en quiebra a principios de verano y Washington tuvo que salir en su rescate con una ayuda de 50.000 millones de dólares. General Motors justificó su inesperada decisión en la «mejora del ambiente empresarial» en los últimos meses y «la importancia de Opel/Vauxhall en la estrategia global de GM».
La multinacional General Motors produce en Figueruelas los modelos Corsa, Meriva y Combo, con unos 7.200 empleados. Magna era la oferta preferida de los trabajadores de Opel en Alemania y del Gobierno de Berlín porque contemplaba una reducción de empleos menor en este país.
El vicepresidente de Finanzas de General Motors Europe, Enrico Digirolamo, aseguró ayer que la planta de Opel en la localidad zaragozana de Figueruelas será «clave» en la estrategia futura de la corporación para sus operaciones europeas.
Digirolamo, que realizó estas declaraciones después de que el grupo estadounidense anunciara que mantiene la propiedad de Opel, subrayó que la factoría aragonesa, que el pasado ejercicio alcanzó una producción de 423.000 unidades, ha sido una parte integral de General Motors durante los últimos 27 años.
Asimismo, el responsable financiero de General Motors Europe expresó el agradecimiento de la compañía al ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, por el «gran apoyo» que han proporcionado a esta planta tanto desde el Gobierno español como desde el Ejecutivo aragonés.
Por otra parte, más de 4.000 trabajadores de la planta de Opel en Figueruelas (Zaragoza) participan en un estudio cuyo objetivo es identificar los determinantes genéticos y los estilos de vida que pueden condicionar y favorecer la aparición de factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial, el sedentarismo y el tabaquismo.