MADRID, AGENCIAS
Crece la tensión en el PP por el intento de control de Caja Madrid por varias tendencias del partido, ahora ya abiertamente enfrentadas.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ganó una votación en el Grupo Popular del Ayuntamiento frente a los ediles afines a la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, quienes reclamaron la destitución del «número dos» de Gallardón, Manuel Cobo, por sus críticas públicas el lunes al proceder de Aguirre en la pelea por el dominio de la caja madrileña.El alcalde logró evitar el golpe de mano y mantener a su hombre de confianza por 19 votos frente a13, lo que ha dejado una profunda división en el grupo municipal. Entre los alcaldes que votaron ayer se encontraba el zamorano José Folgado, que dirige el Consistorio de Tres Cantos.
Los críticos pretendían que la concejala Ana Botella (esposa del ex presidente del PP y del Gobierno, José María Aznar) sustituyese a Cobo en la vicealcaldía. Sin embargo,Ana Botella, teniente de alcalde y delegada de Medio Ambiente, votó a favor de la continuidad de Cobo.
El sector de Aguirre mantiene la ofensiva y el 95% de los alcaldes madrileños del PP ya se ha adherido al manifiesto que reclama a la dirección nacional del PP medidas disciplinarias contra el vicealcalde madrileño.
El Comité nacional de Derechos y Garantías del PP ha decidido tramitar la solicitud del PPmadrileño para estudiar si las declaraciones contra Aguirre merecen sanción y citará a Cobo.
El presidente del Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP, Alfonso Fernández Mañueco, ha pedido serenidad y tranquilidad a todos y ha sostenido que «en este momento» es demasiado pronto para anticipar cualquier decisión.
«Hemos actuado y vamos a actuar desde la independencia y buscando siempre los intereses generales del partido, que es nuestra responsabilidad», ha manifestado.
Poco antes, Manuel Cobo ha asegurado que acatará y respaldará la decisión que sobre él tome la dirección nacional del PP «sea la que sea» porque «seguro» que «hace las cosas bien».
Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró ayer que no le parece mal Rodrigo Rato para presidir Caja de Madrid y precisó que no tiene una posición en contra. Hasta ahora, se había asegurado que el Gobierno se oponía al nombramiento de Rato, al que se le afea que hubiese abandonado el FMI sin haber agotado el mandato, tras el esfuerzo realizado para que un español dirigiese tan relevante organismo internacional.
La dirección nacional del PP cree que el pronunciamiento de Zapatero abre la vía a un posible entendimiento que permita situar a a Rato al frente de Caja Madrid. Pero esto obligaría a Aguirre a renunciar a su candidato: su vicepresidente Ignacio González, sin experiencia financiera y bancaria.
El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), Juan Ramón Quintas, afirmó que la lucha en Caja Madrid afecta la estabilidad de las cajas.
En el seno del PP también crece el malestar: el diputado popular Vicente Martínez Pujalte (PP) calificó de negativa la «politización» de Caja Madrid; el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel (PP), pidió a Rajoy que «llame al orden» y se expresó indignado por el espectáculo; y el presidente del PP de Extremadura, José Antonio Monago, exigió que se deje de «jugar» con las cajas.
El secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, afín a Aguirre, aseguró que ésta no ha pedido a Rajoy «la cabeza» de Cobo ni contraprestación alguna a cambio de la presidencia de Caja Madrid.