MADRID, AGENCIAS
El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, remarcó ayer que el Gobierno desecha que España haya entrado en deflación o tenga riesgo de padecerla, a pesar de que el índice de precios al consumo (IPC) ha encadenado ya siete meses de descensos interanuales y que las caídas afectan a una parte considerable (52 de 126) de las categorías de productos y servicios que conforman el índice que mide la inflación.
La deflación se suele definir en los manuales como un descenso prolongado y generalizado de los precios. Es un fenómeno económico que, según los expertos, puede tener efectos severos sobre la actividad y el empleo si induce a las familias a rebajar su consumo ante la expectativa de que los precios bajan aún más. Una situación así daña los márgenes empresariales y termina por conducir a más despidos y más paro. Según una definición que se atribuye al Fondo Monetario Internacional (FMI), la deflación se da técnicamente cuando se encadenan al menos seis meses de caídas generalizadas de los precios.