AGENCIAS.
Bruselas
«El Banco Central Europeo (BCE) no cambiará el curso de su política monetaria para ayudar a países de la zona del euro con problemas económicos, como España, Irlanda o Portugal». Así lo manifestó ayer el presidente de la institución, Jean Claude Trichet.
Vino a decir que la responsabilidad de resolver problemas económicos específicos que afrontan los miembros del euro reside en los Gobiernos nacionales y que no irá a una reducción de tipos de interés por el hecho de que para algunas economías europeas, como la española, pudiera resultar un alivio. «Nuestra política monetaria tiene que ser óptima al nivel de toda la eurozona, igual que la Fed (Reserva Federal de EE UU) no miraría los intereses de Misuri, California o Texas», afirmó en declaraciones a varios diarios europeos. Y resaltó: «Hay numerosos aspectos de las políticas económicas que están bajo la responsabilidad de los mismos países, en particular políticas fiscales, políticas estructurales y la supervisión de la evolución de los costes laborales».
Trichet señaló que «estamos experimentando desde el mes de agosto del año pasado una continua corrección del mercado muy significativa con episodios de turbulencia, de un alto nivel de volatilidad y de un comportamiento frenético del mercado». El responsable de la entidad europea defendió la decisión de aumentar los tipos de interés del 4 al 4,25 por ciento asegurando que «estamos aquí para decir a hogares, empresas y agentes sociales que mantendremos la estabilidad de los precios en menos del 2 por ciento, y que tienen que tenerlo naturalmente en cuenta cuando fijen sus propios precios e inicien negociaciones», sostiene.
Así, recalcó que «quienes fijan los precios hoy y los agentes sociales tienen que tener en cuenta que se volverá a la estabilidad de precios en un periodo de unos 18 meses».
En cuanto a las previsiones de crecimiento de la zona euro, aseguró que el «escenario de base» del Banco Central Europeo es que habrá «un periodo de poca actividad en el perfil de crecimiento de la zona euro durante el segundo y el tercer trimestre y, por lo tanto, un regreso progresivo a un crecimiento moderado».
También señaló que, por lo que se refiere al crecimiento futuro, los riesgos están a la baja, entre ellos, cita las consecuencias de la fuerte corrección de los mercados financieros, eventuales, nuevas alzas del precio del petróleo y las materias primas y los riesgos asociados a los grandes desequilibrios externos observados a nivel mundial. Trichet evitó aclarar si el riesgo sobre la estabilidad de precios es mayor en Europa que en Estados Unidos, para no juzgar las políticas llevadas a cabo por otros bancos centrales. Además, subraya que la economía europea y la norteamericana tienen «desafíos» y estructuras diferentes, lo que explica que las tasas de interés varíen de un país a otro.
En sus declaraciones el presidente del Eurobanco destacó que «hay grandes similitudes» entre esta crisis y la de los años setenta del pasado siglo, ya que en ambas ha tenido un papel fundamental la escalada del precio del crudo. «Ha habido grandes avances científicos y tecnológicos, pero hay grandes similitudes».