Fútbol es fútbol

Fisioterapia del espíritu

De la remontada del Barcelona ante el Bayer Leverkusen y del futuro del equipo sin Leo Messi

02.10.2015 | 00:14

Viendo los diez minutos finales del partido de la fase de grupos de la Liga de Campeones entre el Barça y el Bayer Leverkusen, recordé lo que dice el general Custer (Errol Flynn) en "Murieron con las botas puestas": "Los hombres mueren, el regimiento no, porque tiene un alma imperecedera". Los futbolistas del gran Barça campeón de todo han ido "muriendo" poco a poco (Pedrito se fue al Chelsea, Vermaelen llegó y se fue, Rafinha se lesiona hasta final de temporada, Bravo también se lesiona y su ausencia llena de dudas la portería del Barça, Messi no estará disponible hasta dentro de dos meses y el capitán Iniesta ni siquiera pudo acabar el partido contra el Bayer) y, sin embargo, en dos minutos el Barça remonta un partido que tenía absolutamente perdido y enterrado. ¿Por qué? ¿Cómo? Parte del público del Camp Nou, siempre tan exigente y desmemoriado, ya estaba empezando a silbar el juego de su equipo, Piqué no está en forma, Mascherano no está fino, Alves está lejos de todo lo que fue, Neymar no se sabe muy bien a qué juega, Rakitic y Busquets tienen días y días (y el día del Bayer no fue su día), Suárez tiene que buscarse la vida, a Munir y a Sandro puede que el Barça les quede todavía un poco grande, Jordi Alba acaba de salir de una lesión, Sergi Roberto funciona como un apaño, Mathieu está lento... ¿Por qué? ¿Cómo es posible que un equipo desorientado, descuartizado y sin el liderazgo de Messi pueda ganar 2-1 un partido que era imposible ganar? Solo hay una respuesta: el regimiento.

¿Cuántas veces ha ocurrido? Un equipo hace un gran partido en el Bernabéu, en el Camp Nou, en Delle Alpi o en Old Trafford y, sin embargo, pierde en el último minuto de forma inexplicable y, digámoslo, injusta. ¿Por qué? Porque la grandeza de los clubes míticos intimida, juegue quien juegue en esos clubes. Los antiguos romanos creían que, cuando un grupo de personas trabajan o viven juntas durante mucho tiempo, surge una especie de espíritu, un genio, que las une. El historiador J. Wilkes explica precisamente esta idea poniendo como ejemplo un equipo de fútbol en el que unos jugadores llegan y otros se van, pero el equipo continúa: los romanos dirían que ese equipo tiene un genio que se ocupa de que tenga suerte y fortuna. Pero como los genios no se pueden ver o tocar, se representaban en estatuillas o, en el ejército, en el estandarte del águila. Por eso perder el águila era tan grave en el ejército romano, puesto que con él también se perdía el espíritu de la legión, su suerte y su reputación. El "genio" del Barça no puede verse o tocarse, pero el pasado martes se vio representado en el estandarte de Luis Suárez. La temporada pasada, Chicharito se convirtió en un jugador totémico para el Madrid porque, durante un tiempo, encarnó el genio del regimiento, de la legión, del equipo, del "espíritu de Juanito". El Chicharito que vimos con la camiseta del Bayer no se parece en nada a aquel jugador del Madrid. Así que no es el jugador, es el equipo al que pertenece, con su historia, su mitología, su "espíritu"", su suerte y su reputación.

El Barça es líder de su grupo gracias a su "genio", pero los "genios" pueden ganar un partido, no un título. ¿Sobrevivirá el regimiento a la ausencia del general Custer, es decir, de Messi? ¿La ausencia de un jugador como Messi puede cambiar el curso de la historia del Barça, o los líderes individuales son tan solo la espuma que levanta la ola y por lo tanto no son más que el resultado, no la causa, de una determinada forma de jugar y de entender el fútbol? Tolstoi argumenta en su novela "Guerra y paz" que en los acontecimientos históricos los supuestos grandes hombres son etiquetas que dan nombre a los acontecimientos y, al igual que las etiquetas, tienen la mínima conexión con el acontecimiento en sí: cada uno de sus actos es, en un sentido histórico, involuntario, y está relacionado con el curso completo de la historia y predestinado desde la eternidad. Pero, en el caso de Messi, no creo que podamos decir que el jugador argentino sea una simple etiqueta, ni que su juego esté relacionado con el curso de la historia del Barça, sino que más bien ha cambiado ese curso. Según el historiador Luis Fernández, la gran lección que la historia nos enseña es que son las decisiones concretas las que desencadenan los grandes cambios, pero estas decisiones necesitan de una coyuntura para hacerse realidad. Una determinada coyuntura trajo a Messi al Barça (la famosa servilleta con su firma), pero son las decisiones de Messi en cada partido las que han producido grandes cambios en el Barça en forma de títulos.

¿Podrá el "genio" espiritual del Barça que condujo a la remontada frente al Bayer sostener al equipo hasta la vuelta del genio argentino de carne y hueso? ¿Y qué pasa si se lesiona el espíritu? ¿Dónde se estudia Fisioterapia del espíritu?

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