CARLOS TOYOS
Bm Camariñas: Jugaron y anotaron: Vigo, Fuentes (6), Canosa, Pasantes (3), Santos (4), Pombo (3), Cambado (2), Sar (5), Ferreira, Rodríguez, Gonzalo (1), Álvarez (6), Suárez, Ferreira X. (1).
Inzamac Zamora: Jugaron y anotaron: Óscar, Fer (2), Raúl (1), Octavio (10), Jortos (6), Mario, Willy, José (3), Iñaki, Sandín (1), Guille (2), Carletes, Rafa (2) y Camino (3).
Árbitros: Dirigieron la contienda los colegiados Pérez Domínguez y Pérez Otera (Colegio gallego). Excluyeron con dos minutos a los locales Fuentes, Pasantes, Pombo (2) y Gonzalo; y a los visitantes Raúl, Jortos, Carletes, Rafa y Camino. Amonestaron y descalificaron al técnico local (m. 29) y mostraron cartulina amarilla al entrenador visitante (m. 44).
Parciales cada cinco minutos: 3-2; 5-3, 6-7; 9-9; 12-13; 16-15 (descanso); 18-18; 21-21-; 25-21; 27-23; 29-26; 31-30 (final).
Incidencias: Partido correspondiente a la decimoséptima jornada del Grupo A de la Primera División Nacional de Balonmano disputado en el Pabellón O Areal ante cerca de 200 espectadores.
Inzamac Zamora se vio obligado ayer a dar un paso atrás en su intento por volver a situarse en puestos de «play-off» tras perder en casa del BM Camariñas en un igualado encuentro que decidió el claro favor arbitral del que gozó la defensa gallega durante todo el encuentro (31-30).
Que poder sacar algo positivo de «O Areal» iba a costar esfuerzo era algo previsible para el Inzamac. Incluso, en el probable guión del encuentro, se reflejaba que la contienda podía transcurrir por los cauces de la agresividad al límite del reglamento. Pero lo que no reflejaban los pronósticos, era la pasividad de una pareja arbitral que poco a poco vio menguada su figura ante la presión de los 200 aficionados y el cuadro local, en una «encerrona» en busca de la salvación.
Desde el primer minuto, el cuadro gallego asfixió al ataque visitante y buscó convertir el partido en una guerra sin cuartel. Ni siquiera el frío inicio de los pupilos de García Valiente e ir ganando en el marcador aplacaron las protestas locales (5-3, m. 10). Y pese a que, por momentos, pareció que Inzamac reaccionaba y tomaba las riendas del duelo antes del descanso (6-7, m. 15), nada más lejos de la realidad.
Camariñas había conseguido su primer objetivo: asegurarse un duelo bronco y, con ello, disminuir la eficacia y detener, aunque fuera a golpes, a un ataque superior en calidad a la de su zaga. Así se mantuvo en la contienda (12-13, m. 25) y así consiguió llegar con un tanto de ventaja a su favor al descanso (16-15).
Inzamac Zamora alcanzaba el descanso y con ello tomaba un respiro de la insoportable realidad que estaba viviendo, buscando fuerzas para seguir combatiendo y sacar algo positivo de un infierno que aumentó de temperatura en el segundo acto.
Los «guerreros de Viriato» regresaron a pista muy concentrados y consiguieron retomar la delantera en el electrónico pese a que Camariñas se evitaba a fondo para evitarlo y no permitía grandes rentas (21-21, m. 40).
Fue entonces cuando, a base de defensas agresivas y con la permisividad arbitral como aliada, Camariñas aprovechó un sensible bajón visitante para cobrar ventaja (25-21, m. 45).
La brecha en el marcador estaba hecha y, con ello, Camariñas había alcanzado la «fase dos» de su plan. A partir de ahí, para Inzamac Zamora la victoria estuvo «en regresar a casa de una pieza y sin lesionados», según aseguraba ayer Iñaki Gómez.
Camariñas defendió su renta con algo más que uñas y dientes. Abusó de la agresividad, rozando la violencia y alejándose del balonmano, sin que los colegiados pudieran evitarlo y facilitando un pírrico pero vital triunfo a los de casa (31-30). Y es que, pese a existir eones de distancia entre las defensas de ambos contendientes, tanto Camariñas como Inzamac sufrieron las mismas exclusiones y los lanzamientos desde los siete metros beneficiaron al cuatro local (7 a 3). Datos que convirtieron al duelo de ayer en una auténtica «encerrona» de la que Inzamac Zamora intentará resarcirse en el difícil feudo de Coia.