MELCHOR FERNÁNDEZ DÍAZ
Le costó trabajo, pero españa estará en la semifinales del Mundial. Y, seguramente, más lejos. Hay algo que lo garantiza. del mismo modo que el sol sale todos los días, en este Mundial Villa siempre aparece.
Fue un partido difícil para la selección española. Sin duda, el más complicado de los que ha disputado hasta ahora en el Mundial. Frente a la idea de que Paraguay iba a ser un equipo defensivo la realidad fue que los guaraníes llevaron su ambición a todo el campo. De hecho fueron los primeros en golpear, aunque sin precisión. Si la hubieran tenido, es decir, si hubieran contando con un delantero como el Guaje, es posible que a estas alturas España estuviera sacando el pañuelo de la despedida. Pero no fue así.
El arbitraje del guatemalteco Carlos Batres seguramente será analizado con lupa. Hubo varias decisiones polémicas, como el gol anulado al paraguayo Valdés en el primer tiempo por un fuera de juego que no pareció. También por el tercer penalti que no se atrevió a pitar, tras señalar los cometidos por Piqué sobre Cardoso y de Alcaraz sobre Villa, pues en el rebote del segundo lanzamiento de Xabi Alonso, Justo Villar incurrió en un clamoroso derribo a Cesc. Pero se ve que a Batres le pareció un exceso pitar una tercera pena máxima en tan poco tiempo.
España tardó en encontrar soluciones a su falta de profundidad, lo que la acabó descentrando. Del Bosque, que había insistido una vez más en su intento de recuperar a un Fernando Torres que parece estar haciendo la pretemporada en Sudáfrica, se decidió finalmente por el capitán del Arsenal. Los efectos tardaron en verse. A Paraguay no se le agotaba el carrete, pero España al fin terminó encontrando su hilo. Una gran jugada de Iniesta apoyándodose en Xavi la puso en el camino del triunfo. Pudo materializarlo Pedro, pero su tiro lo devolvió el poste. Parecía una ocasión perdida, pero Villa estaba allí. En realidad siempre había estado. Desde el minuto inicial había sido el atacante español con mejores ideas y más soluciones. Él había creado y luego había provocado el penalti, que esta vez fue exonerado de transformar. Cuando el poste le entregó el fruto del tiro de Pedro, su instinto no falló. Ni el instinto ni el oficio de goleador, pues tuvo la flema de parar el balón antes de tocarlo en dirección al poste que se lo había entregado, pero ahora para hacer carambola con él en dirección a la portería. La puerta hacia las semifinales estaba por fin abierta.
Casi se puede decir que España empezó a flanquearla en los últimos minutos del partido, cuando el equipo ofreció su mejor versión, con un juego fluido, espléndido de técnica y de manejo de los espacios, con Xavi e Iniesta en un papel a la altura de la que son capaces y que en este Mundial les estaba costando tanto trabajo alcanzar. Por fin aparecía el gran equipo español que se esperaba. En esos minutos finales España exhibió todas su potencialidad. Es esa imagen la que permite depositar en el equipo del tranquilo Del Bosque -qué reacción la suya en el gol español- unas espeeranzas bien fundadas, porque por si fuera poco cuenta además con una garantía: la de que Villa a la hora de la verdad siempre aparecerá.