P. ANTÚNEZ
Con nombre y apellido: Yago González, Manuel Barreiro, Valentín Goffin, Gerardo Masini, Félix Campo, Roberto Ahufinger y Hugo Álvarez. Éstos han sido los «siete magníficos» que han ido durante los últimos meses -algunos al menos desde el 9 de septiembre- a la vecina ciudad de Salamanca para jugar en el Casino los lunes y los miércoles hasta altas horas de la madrugada.
Los siete, con más o menos suerte y como se puede apreciar en el cuadro superior, han acumulado un premio de 5.198 euros hasta el 3 de marzo, llevándose en este sentido la palma el central Valentín Goffin con 1876 euros ya que incluso fue «campeón por consenso de la cita del SPT que tuvo lugar el pasado 27 de enero», una victoria que también tuvo su buena fotografía como queda reflejado en la página web del Casino de Salamanca.
El presidente José María Casas, que ayer madrugó para viajar a Segovia, madrugaba con la noticia que salía en estas mismas páginas sobre las salidas nocturnas de los jugadores y la verdad es que su primera reacción fue bastante dura porque estaba dispuesto a ponerlos a todos de patitas en la calle: «Convoco una asamblea de socios, les explico lo que ha sucedido y si nos tenemos que ir a Tercera nos vamos pero con gente que no se ría de este club y mucho menos de su afición».
Una segunda medida que barajó el presidente fue la de poner una multa que ascendería a 6.000 euros a cada uno de los jugadores de cartas.
En la tarde de ayer y tras la presentación de Liceranzu, Casas entró en el vestuario para además de presentar al nuevo técnico, tratar el tema con los futbolistas. Está claro que el presidente no va a cortar cabezas -salvo sorpresa- pero es más que posible que las partidas a los futbolistas les vayan a salir bastante caras.
«Estoy convencido que todos vamos a ir de la mano, pero somos humanos y en la vida todos cometemos errores. Creo que aquí ya se ha cubierto y con creces el cupo de errores. A partir de ahora, en vez de cometer errores, hay que hacer aciertos. Los futbolistas tienen que ser conscientes, aunque creo que algunos son más inconscientes que conscientes. Ha llegado el momento de la verdad, todavía hay mucha vida y hay que sumar los puntos necesarios para salvarnos», afirmaba Casas sobre la situación del equipo y de los futbolistas.
«La verdad es que muchas veces no sé si este sacrificio y este trabajo que estamos haciendo en el club muchas personas merece la pena. Ahora, desde aquí, pide la colaboración y ayuda de todos al menos hasta el 9 de mayo. Luego, espero que haya final feliz y se hagan los análisis convenientes», señalaba el presidente que insistía en que «sé perfectamente lo que hay que hacer en estos momentos y el entrenador está al corriente de todo lo que ha sucedido porque no me he quedado nada en el tintero. Desde la directiva se va a hacer lo que hay que hacer pero quiero que este tema se quede en estos momentos dentro del club. Los trapos sucios se lavan en casa aunque todo esto haya salido ya a la luz pública».
De la posibilidad que se den bajas, Casas reconocía que «de esto ya he hablado también con el entrenador y tengo que hacer caso a la persona que he traído para salvar esto. Otra cosa es lo que yo pienso o lo que piensa la junta directiva. Insisto en que aquí llevamos muchos años trabajando y haciéndolo de forma altruista, dejándonos la vida como me la estoy dejando este año aunque ojalá no me la acabe de dejar, pero sí estamos sufriendo muchísimo día tras día y noche tras noche, buscando siempre lo mejor para todo el mundo. Los detalles que ha habido en esta plantilla y los gestos que ha habido en la misma hasta hoy, pues no han sido los más adecuados y sí todo lo contrario. Pienso que lo que han hecho ha sido desafortunado pero a partir de ahora hay que empezar a sumar, y a sumar solamente por la entidad a la que se está representando, por la ciudad, por los socios del Zamora de toda la vida y por el club en general. Como hay que pensar en esto, pues tengo que seguir trabajando y luchando por el Zamora. En muchos momentos tengo que hacer de tripas corazón.