MANUEL LÓPEZ-SUEIRAS
Tras la tempestad que se produjo en el seno del club el pasado martes, las aguas parecen haberse serenado y ayer, el Zamora CF retornó a la normalidad con un nuevo entrenamiento en el que la plantilla se mostró de nuevo unida y dispuesta a afrontar en la mejor predisposición posible el trascendental encuentro del próximo domingo contra el Racing de Ferrol.
El «amago de dimisión» de Beto parece haber quedado aparcado y la sesión de ayer se desarrolló con normalidad y con la participación, seguramente por primera vez en la temporada, de todos los miembros de la plantilla, incluso los lesionados de larga duración -Rober y Hugo Aguado- que ya realizan ejercicios a buen ritmo sobre el césped aunque continúan apartados del resto de sus compañeros.
Beto quiere que el equipo trabaje duro en la presión el próximo domingo en el estadio de A Malata y en ese sentido planteó la sesión de entrenamiento de ayer. Para hoy está previsto el habitual partidillo en el que podría comenzar a vislumbrarse qué equipo utilizará el técnico brasileño frente a un rival directo en la lucha por la permanencia.
El Zamora CF tendrá enfrente un rival al que todavía le van peor las cosas este año pese a partir como uno de los que disponían de un presupuesto más elevado. El Racing figura en el penúltimo puesto de la clasificación pero a tan sólo tres puntos del Zamora que ocupa la plaza de promoción. La importancia pues de este encuentro es evidente.
El equipo gallego comenzó la temporada con los hermanos Veiga en el banquillo, pero serían sustituidos por Luisito a mitad de campaña, el técnico que el pasado año mantuvo al Ciudad de Santiago en puestos destacados de la clasificación pese a los problemas económicos que arrastró el club y que le llevó finalmente al descenso por deudas.
La estadística no es nada esperanzadora para el conjunto rojiblanco pues nunca ha ganado en la ciudad departamental, con cinco derrotas -dos en Tercera- y tan sólo un empate, el firmado el pasado año. Vienen los gallegos de encajar una dura derrota en su visita al Guijuelo el pasado domingo (3-1) pero una semana antes se habían impuesto por 2-1 a la Cultural Leonesa. Los resultados de la temporada indican que A Malata no es un feudo inexpugnable y todo parece indicar que, a semejanza con el Zamora, el Ferrol también acusa bastante el «miedo escénico» de jugar en casa aunque en las últimas jornadas parece que la afición se está concienciando de que tiene que apoyar a su equipo.
La plantilla de esta temporada, como es habitual durante el mandato de Isidro Silveira, ha sido bastante renovada con hombres como el ex jugador del Zamora CF en dos etapas, Curro Vacas; el portugués Malafaia; o el francés Nicolás Sahnou, en el centro del campo. Para la defensa llegaron De Palmas (Elche), Iván Romero (Eibar) o Jesús, que cuajó muy buena temporada con el Ciudad de Santiago a las órdenes de Luisito.
Ante la falta de resultados y la debilidad en ataque, el equipo ferrolano se reforzó en enero con dos hombres contrastados como son el ex del Palencia, Nacho Calvillo, y Rubén Pérez, que llegó procedente del Elche. Entonces se dio la baja a Antonio Mata y Rudy Carlier (Eibar) se quedó solo en la delantera. Precisamente esta falta de atacantes la sufrirá el Racing el domingo pues tanto Carlier como Rubén Pérez se encuentra lesionados y Luisito tendrá que improvisar en la delantera. Un hombre importante en el trabajo ofensivo y de contención en el centro del campo es el canterano Juan Martínez que sufre una contractura y será duda hasta última hora.
Mientras, el Zamora CF, si no se producen sorpresas, contará con toda su plantilla para afrontar un encuentro en el que también será importante el «golaverage» que, de momento, le es favorable por 2-1.