ÁNGEL GARCÍA
Fue la gran preocupación del sábado. El guardameta Javier Arrivi tuvo que retirarse del terreno de juego cuando restaban cuatro minutos y medio para el final del choque ante el Carnicer Torrejón. El gallego había recibido durante el partido un rodillazo en la cabeza y dos balonazos, y fue al tercero, cuando disparó Davichín, cuando el portero perdió un poco la orientación. Pese a ello, siguió jugando algunos minutos, pero a falta de poco menos de cinco minutos, se sentó en el suelo y es cuando definitivamente quedó en estado de «shock».
En un principio, la preocupación fue máxima, ya que el jugador decía que apenas podía ver y perdía la orientación. Además, no era capaz de incorporarse, ya que perdía la verticalidad. Ante esto, los servicios médicos lo trasladaron a la enfermería y allí el jugador asegura que se encontraba mejor: «Una vez que me tumbaron en la camilla de la enfermería del propio pabellón ya empecé a sentirme mejor y la verdad que me acuerdo de todo, aunque no del todo claro. Tengo alguna laguna pero en ningún momento perdí la conciencia. Me acuerdo cuando me trasladaron al hospital, cuando llegué allí y todas las pruebas que me hicieron».
Una vez en el Hospital, el jugador fue sometido a varias pruebas para comprobar que no tenía ningún problema en la cabeza. Ante el buen estado de salud, los médicos decidieron mandarle para casa a las 22.30 horas, aproximadamente. Los galenos, y el propio jugador achacan el problema más a un bajón de azúcar que a los propios golpes. «Lo cierto es que el problema también fue mío, porque apenas comí nada. Por diferentes circunstancias no probé bocado en la comida y eso se nota cuando compites al máximo nivel. Ya en el calentamiento estaba algo incómodo, pero no tanto como para que pudiera afectar a mi rendimiento. Pero a partir de ahí, los dos pelotazos en la cabeza, y sobre todo un rodillazo, se me unieron a lo anterior. Creo que fue un cúmulo de circunstancias», aseguraba.
El guardameta ya empezó a entrenar con el resto de compañeros en la tarde de ayer, en la sesión específica para los porteros. El jugador estaba con un buen estado de salud y no tuvo problemas para seguir el ritmo impuesto por el preparador físico en el entrenamiento específico en el municipal «Ángel Nieto».
Dejando a un lado el problema que tuvo en los últimos minutos, Arrivi califica de «muy bueno» su debut; sobre todo porque «ganamos». Además, añadía: «Lo mejor es que ganamos y eso ya conlleva haber tenido un buen debut. Lástima que no pude terminar el partido y metí a Gus en el marrón de jugar cuando estaba frío desde el banquillo. Pero ya digo que lo importante es el triunfo, aunque no recuerdo muy bien si me enteré de la victoria en la propia enfermería o en el Hospital», recuerda sonriente el portero del Arcebansa Chint Zamora que hará con el resto de compañeros todas las sesiones de entrenamiento toda la semana, hasta el viernes.