P. ANTÚNEZ
El Zamora logró sumar ayer su cuarto encuentro consecutivo sin perder. Un mes sin conocer la derrota. El empate en «Pasarón» vino a confirmar la rehabilitación de un equipo rojiblanco que ha cambiado de arriba a abajo desde que el día 20 de diciembre sufrió una severa derrota frente al Palencia en casa por 0-3.
Desde aquel entonces, se han sumado seis puntos merced a tres empates (Ponferradina, Montañeros y Pontevedra) y una victoria ante el Celta B.
No es que esa media docena hayan permitido alejarse de la zona de descenso de la que los rojiblancos están situados a cinco puntos, pero sí han colaborado a parar la sangría que el Zamora padecía una jornada sí y otra también y que durante mucho tiempo hacía ponerse en lo peor de cara al futuro de los rojiblancos en la presente temporada.
El empate de ayer sin goles en «Pasarón» llegó gracias a un excelente trabajo defensivo que permitió mantener la portería a cero durante los noventa minutos y si no se logró algo más fue porque los rojiblancos se toparon con las excelentes intervenciones del cancerbero local, Orlando Quintana, que evitó dos goles cantados, sobre todo en un lanzamiento de Iker Alegre en el tiempo añadido y que llevaba camino de las mallas.
La jornada deparó resultados para todos los gustos, desde la derrota del Guijuelo en Izarra, hasta el reparto de puntos entre Lemona y Cultural Leonesa que mantiene a los culturalistas en una zona más que peligrosa de la tabla. Racing de Ferrol y Sestao ven un poco la luz con sus respectivas victorias frente al Celta B y Athletic B, ambos no alivian su situación pero al menos con esos tres puntos paran un poco la caída libre en la que se encontraban en una clasificación que sigue cerrando un Compostela que empató a dos goles en el campo del Montañeros.
Al igual que ocurrió ante la Ponferradina y frente al Montañeros en las dos salidas anteriores, en la primera mitad de «Pasarón» se vio a un Zamora rocoso, sin fisuras, muy serio atrás y perfectamente situado sobre el terreno de juego.
Con estas armas los rojiblancos -ayer de verde- maniataron a un Pontevedra al que le concedieron dos ocasiones de gol ante la portería de Félix Campo que en ambas respondió con dos soberbias intervenciones para evitar el gol del cuadro local.
Pontevedra y Zamora se parecieron en muy poco o nada a los equipos que se vieron las caras en la tercera jornada de la primera vuelta en el «Ruta de la Plata». Allí apareció un conjunto gallego que hizo mucho daño en ataque ante un cuadro rojiblanco que empezaba a ser una coladera. En «Pasarón», el Pontevedra dispuso de las oportunidades justas frente al portal de Félix, mientras que el Zamora cerró todos los caminos habidos y por haber hacia su portería.
Fueron los locales quienes comenzaron teniendo más la posesión del esférico y fruto de ellos a los cauatro minutos pudo haber llegado el primer gol en un remate de Charles al que Félix respondió con una buena intervención de la que quedó un poco maltrecho.
El equipo que dirige el ex jugador del Sevilla, Pablo Alfaro, llevaba el peso del partido ante un Zamora muy trabajador y que presionaba para ahogar una y otra vez la salida del balón desde la defensa gallega. Hasta la línea divisoria de ambos terrenos los pontevedreses circulaban bien el esférico pero a partir de ahí caían una y otra vez en la red tejida por un Zamora que tenía a Juan Carlos Gallardo por delante de la defensa a uno de sus hombres más destacados. El jugador zamorano se hinchaba a cortar balones y a sacarlos hacia sus compañeros de ataque.
A medida que fue transcurriendo el tiempo, el Zamora se fue quitando de encima ese dominio territorial local y los de Beto empezaron a mirar más hacia la portería contraria. De esta manera llegó la primera gran oportunidad para haber inaugurado el marcador en un impresionante disparo de Iker Alegre desde unos 25 metros que hizo volar al cancerbero Orlando Quintana para sacar una mano prodigiosa y mandar el esférico a córner cuando iba camino de las mallas. A renglón seguido y casi desde la misma posición fue Edu Roldán el que probó fortuna y su lanzamiento también obligó a Orlando Quintana a estirarse para mandarlo a córner cuando se colaba en su portería junto a la base del poste derecho.
Eran los mejores minutos de un Zamora que también comenzaba a tocar el balón y buscar a sus extremos, Iker Alegre y David Ferreiro, para hacer daño a una defensa pontevedresa que hasta ese momento había vivido bastante cómoda sobre el rectángulo de juego.
Mientras que ambos equipos apostaban por el juego de toque cuando tenían el balón en su poder, el colegiado apostaba por cortar una y otra vez el juego y por sacar una tarjeta amarilla tras otra. Sin lugar a duda, el trencilla era la nota negativa de un partido bastante interesante de cara a la grada.
El primer tiempo se cerró como empezó, con una buena ocasión de gol para los locales con un centro de Charles que Iván Carril cabeceaba para que Félix Campo se luciese en el centro de su portería para mantener el 0-0 inicial.
Con un pequeño susto para Félix Campo se inició la segunda mitad en la que el guardameta zamorano tuvo que mandar a córner por encima del larguero un centro-chut de Iván Carril que se envenenó y que entraba en la portería zamorana.
Beto movía por primera vez el banquillo para dar entrada a Masini por un Yago que no había estado demasiado afortunado en el ataque.
No es que el Zamora hubiese aparcado el autobús en su portería ni nada por el estilo, pero la muralla aguantaba, el cerrojo no saltaba, el 0-0 se mantenía en el marcador y el 0-1 estuvo a punto de llegar a la hora de partido con un disparo raso de Agustín que Orlando Quintana envió «in extremis» a córner. El de Peleagonzalo acababa de saltar al césped sustituyendo a Edu Roldán.
El Zamora había dado un pasito atrás y ello permitió al Pontevedra acercarse en más ocasiones y con más claridad hasta las inmediaciones de la portería de Félix que a pesar de ese dominio o control del juego por parte de los locales, tampoco pasaba mayores problemas para seguir manteniendo su portería a cero.
Al Zamora le quedaban todavía quince minutos por delante para seguir acariciando el punto que hasta el momento tenía en su bolsillo.
El partido se convirtió en una ruleta rusa en un recta final y especialmente en el minuto 83 en el que ambos equipos dispusieron de sendas ocasiones para inaugurar el marcador, el Pontevedra en un remata de Vázquez que sacó Félix y el Zamora en un contragolpe que Gerardo Masini culminó con un disparo muy flojo que fue a las manos de Orlando Quintana.
Estaba claro que el Zamora daba por bueno un punto al que se hizo acreedor gracias a su poder defensivo, algo que hasta hace bien poco brillaba por su ausencia en un equipo que regalaba goles y más goles a los contrarios.
Los de Beto aguantaron el agobio final de un Pontevedra que se cansó a colgar balones hacia el área de un Zamora que acarició el triunfo en el tiempo añadido con una falta que sacó Iker Alegre y que el cancerbero Orlando Quintana mandó a córner cuando el balón entraba por la escuadra derecha. El córner ya ni se sacó porque el colegiado mandó a los dos equipos al vestuario.