MARIO D. BRAÑA
O. Marsella 1
Real Madrid 3
Olympique de Marsella: Mandanda; Bonnart, Diawara, Heinze, Taiwo; Abriel, Cissé (Koné, min 62), Lucho González, Cheyrou; Brandao (Morientes, min 77) y Niang (Valbuena, min 68).
Real Madrid: Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Albiol, Arbeloa; Lass, Xabi Alonso (Diarra, min 78), Marcelo; Van der Vaart (Raúl, min 71); Higuaín (Benzema, min 62) y Cristiano Ronaldo.
Goles: 0-1, min. 4: Cristiano Ronaldo. 1-1, min. 10: Lucho González. 1-2, min. 59: Albiol. 1-3, min. 79: Cristiano Ronaldo.
Árbitro: Wolfgang Stark (Alemania). Amonestó a Brandao y Heinze, por el Olympique, y a Higuaín, Xabi Alonso y Casillas por el Real Madrid.
Incidencias: última jornada del grupo C de la Liga de Campeones. Lleno en el estadio Velódromo de Marsella. El Madrid no lució publicidad de su patrocinador, una casa de apuestas por internet prohibida en Francia.
Cristiano Ronaldo fue decisivo en Marsella y también fue un buen chico. Marcó dos goles y los celebró con sus compañeros, como dejando claro que ha aprendido la lección. Enganchado a la locomotora del portugués, el Madrid enseñó su cara más convincente.
El 1-3 del Velódromo refleja bastante bien la diferencia entre el Madrid y el Olympique de Marsella, entre un líder de grupo y un nuevo penitente de la Liga Europa. Sólo un innecesario penalti de Iker Casillas, que pudo haber significado el 2-2, puso en duda el triunfo madridista.
Respira el madridismo y se refuerza Pellegrini, que envidó con una alineación políticamente incorrecta. El entrenador ignoró los mensajes que le llegaban del entorno para alinear a Benzema y mantuvo su apuesta por Higuaín, con el esquema táctico que prendió en el Camp Nou, ahora con Van der Vaart en lugar del lesionado Kaká. Higuaín no aprovechó la oportunidad, pero el funcionamiento colectivo del Madrid no dio lugar a duda. Poco a poco la máquina madridista se va engrasando, pese a las críticas al técnico chileno.
El primer tiempo tuvo toda la intensidad y la fuerza emocional que se le supone a la Liga de Campeones. Fue un partido jugado sin concesiones, de pierna fuerte. Y de cabeza fuerte también, como pueden atestiguar Pepe y Niang, que se llevaron un buen coscorrón en la disputa de un balón en el área madridista.
El Olympique, arropado por la afición más exaltada de Francia, quiso impresionar con una demostración física, pero se encontró con un Madrid guerrero, que respondía golpe a golpe.
Como la batalla física estaba equilibrada, el Madrid marcó la diferencia con su calidad. Para empezar, con la conocida de Cristiano Ronaldo para convertir un ejercicio de fe –una falta a 30 metros de la portería– en un golazo. Y después, para marcar los tiempos, sin entrar en el juego de ida y vuelta que proponían los marselleses. Los defensas madridistas sufrían con cada balón largo hacia Brandao y Niang, dos fuerzas de la naturaleza, pero Ronaldo, Higuaín y Van der Vaart también eran una amenaza para Heinze y compañía.
El primer tiempo estuvo lleno de alternativas, aunque daba la sensación de que el Madrid siempre tenía algo más que ofrecer. Por eso no se impresionó con el empate, que llegó tras una exhibición atlética de Taiwo por la banda izquierda, culminada por Lucho González tras el rechace inicial de Casillas al cabezazo de Brandao. El Olympique amenazó con venirse arriba e incluso marcó otro gol, anulado por un claro fuera de juego de Brandao.
Las mejores ocasiones hasta el descanso fueron blancas. Sobre todo, la del minuto 27, cuando Cristiano Ronaldo cabeceó al poste un saque de esquina y el balón quedó sucesivamente a pies de Higuaín, Pepe y Sergio Ramos, incapaces de mandarlo a la red. Cristiano Ronaldo asustó a Mandanda cada vez que apareció por el área.
El Madrid pudo sentenciar antes del descanso, con oportunidades de Ronaldo y Marcelo, y al comienzo de la segunda parte, sobre todo en una llegada de Marcelo, pero tuvo que esperar a que Albiol enganchase un rechace de un córner. El Marsella, ya claramente inferior, se encontró con un penalti de Casillas a Niang, que Lucho estrelló en el larguero.
Ahí se acabó el debate, aunque por si acaso Ronaldo sentenció con un gol de pillo, tras un choque al borde del área con Mandanda y su amigo Diawara que lo dejó solo ante la puerta vacía.