ÁNGEL GARCÍA
Mirando la hemeroteca, esto es lo que decía el técnico, Miguel Ángel Hernández, hace un mes y medio, tras perder ante el Fútbol Club Barcelona, y también al empezar la competición, para avisar de los entresijos de la máxima categoría de este deporte.
Pues bien, algún tiempo después, el Arcebansa Chint Zamora está en esa situación delicada. Por vez primera en la temporada ocupa puestos de descenso. Algunos creen que puede ser el acicate que necesitaba el equipo para que se dé cuenta del peligro que corre. Veremos a ver.
Llega otro de los momentos de reflexión de la temporada. Está claro que algo falla.
Si algo tengo claro, y sabiendo diferenciar entre lo que es información y lo que es opinión, es que el club debe vivir o morir con la idea planteada desde su génesis. Desde que el equipo estaba en Primera Nacional A, momento que Miguel Ángel Hernández cogió las riendas del banquillo, siempre ha tenido la «espada de Damocles» en la cabeza. No por parte de la directiva, que ha confiado en él de manera correcta, sino por parte de varios sectores de la afición, que no acaban de comulgar con su forma de ser, que no de entrenar.
La frase de «se le queda grande», ya la oí cuando el equipo falló en Talavera para ascender a Plata. También, cuando el equipo sufría en Plata por mantenerse y también el año pasado cuando la plantilla tenía muchos «gallos» en el corral. Pero en todos los casos, el equipo consiguió el objetivo marcado. El crédito que tiene este entrenador, y es una opinión muy personal, para mi es muy amplio.
¿Que los jugadores no acaban de dar el nivel? Muchos de ellos se juegan seguir con su carrera deportiva, por su edad, y otros reivindicarse, por su juventud. Supongo que no querrán tirar piedras a su propio tejado...
No hay duda de que algo falla, pero creo que el cambio, en este caso, no es la solución. Entonces, ¿cómo salir de ahí? Pues que sean los jugadores los encargados de arreglar el desaguisado, que para eso es su trabajo.