ÁNGEL GARCÍA
Arcebansa Chint 2
Benicarló 4
Arcebansa Chint Zamora: Eloy, Israel, Pipe, Contreras y Marcelo –cinco inicial-. También jugaron: Pavesio, Javi Serrano, Cogorro, Sergio y Raúl Campos.
Benicarló: Chus López, Vadillo, Genaro, Lolo y Valença –cinco inicial-. También jugaron: Xapa, Chicho, y Vinicius.
Goles: 1-0, min.17: Raúl Campos tras un saque de esquina; 2-0, min.23: Israel culmina con un disparo raso una jugada trenzada. 2-1, min.32: Vadillo aprovecha un balón muerto en la frontal para anota a puerta vacía. 2-2, min.34: Vinicius vuelve a empujar a puerta vacía. 2-3, min.36: Chicho, tras una jugada embarullada en el área. 2-4, min.39: Vadillo, con el Arcebansa Chint jugando de portero jugador.
Árbitros: Dirigieron el partido los colegiados cántabros Arce Ruiz y De Juana González. Mostraron cartulinas amarillas a los locales Pipe, Javi Serrano e Israel, y al visitante Juan.
Incidencias: Partido disputado en el Pabellón Municipal Ángel Nieto de Zamora ante cerca de 1.900 aficionados en los graderíos.
Miedo a ganar. Y es que no hay otra explicación al partido que ayer por la tarde se vio en el Ángel Nieto entre el Arcebansa Chint Zamora y el Benicarló. Al conjunto zamorano ya le da igual jugar bien, mal o regular. Haga lo que haga, el marcador siempre va a ser el mismo: derrota. Los jugadores están tocados mentalmente y ayer, el devenir del partido y el resultado final, ponen a los zamoranos al borde del desfallecimiento, ya que entran, por vez primera en la temporada, en los puestos de descenso.
Una primera media hora perfecta, con una posesión total, buen juego, nula presencia del rival y dos goles, que fue un premio demasiado corto para las ocasiones que se fabricaron. Otra vez poco acierto de cara a la meta rival, y aunque esta vez el partido parecía encaminado, esa falta de puntería volvió a pagarse al ver el guarismo final.
Raúl Campos en la primera parte, en una jugada ensayada de saque de esquina, y después Israel, en la segunda mitad tras una gran jugada entre el luso y Pipe, hacían justicia al dominio del cuadro tricolor, que mereció llegar a los últimos minutos con un resultado más desahogado. Pero cuando un partido no se cierra, el rival, malherido, suele ser peligroso.
Al contrario que ante Carnicer y Lobelle, donde los zamoranos perdieron puntos por ir alocados al ataque para querer matar el partido, esta vez la táctica fue distinta. La idea era aguantar bien atrás para salir a la contra. Pero si en partidos anteriores salir a sentenciar de cara no funcionó, ayer tampoco fue productivo esperar atrás. Está claro que se han gastado todas las alternativas y ninguna de ellas sale.
Y es que tras esa media hora de única presencia zamorana en la cancha, llegaron los últimos ocho minutos del partido en lo que se dio todo lo que se tenía que dar para que los futbolistas locales perdieran el duelo.
La dinámica del grupo es nefasta y ayer se demostró que cuando las cosas no están por salir, no salen. Los caduferos remontaron el partido con tres goles similares en cuatro minutos. Tres disparos lejanos, tres esféricos que se quedan muertos en el corazón del área, y tres arietes benicarlandos que se adelantan a la oposición local.
Desde el primer zarpazo de Benicarló, ya se empezaron a evidenciar nervios en las filas del conjunto zamorano. Pese a seguir por delante en el luminoso, el miedo a ganar se hizo latente en las filas del equipo de Miguel Ángel Hernández. Los futbolistas bajaron los brazos incomprensiblemente y se inmolaron ante un rival que no había existido hasta ese momento, gracias al buen hacer de los jugadores locales.
Benicarló vio los nervios del equipo zamorano, y los nervios en los graderíos para venirse arriba. Jugó con la presión y la tensión que se vivía en el cuarenta por veinte y entre los aficionados y supo voltear la situación.
Con el 2-3 en el marcador, Miguel Ángel optó por poner en cancha el portero jugador, única opción que tiene un entrenador cuando se equipo va por detrás. Pero tampoco ese recurso salió bien. Con esta disposición de cinco, hubo un par de ocasiones claras, una de Raúl Campos y otra de Marcelo para anotar. Pero la tarde ya se había torcido y fue el cierre Vadillo el que sentenció el partido para los visitantes.
Con el 2-4 final, y el partido acabado, cierto sector del pabellón recriminó a los jugadores y al técnico el haber cosechado una nueva derrota que mete al Arcebansa Chint Zamora, por vez primera, en puestos de descenso. El pueblo es soberano para exigir.