P. ANTÚNEZ
Vuelta al trabajo. La plantilla del Zamora Club de Fútbol realizó en la matinal de ayer el primer entrenamiento semanal y lo hizo con bastantes problemas físicos en algunos de sus jugadores, problemas que les hacen ser más que dudas para el partido del próximo domingo ante el Barakaldo en el estadio «Ruta de la Plata».
Rícar está muy pendiente de la recuperación física de esos jugadores que están en la enfermería, pero sobre todo está muy preocupado porque ve que la reacción del equipo no acaba de llegar y los resultados no terminan por acompañar a un Zamora que en Eibar se llevó el séptimo revés de la temporada en un partido en el que los rojiblancos encajaron el 1-0 en uno de esos minutos llamados psicológicos, en el últimos del primer tiempo, y que hizo mucho daño para afrontar los segundos cuarenta y cinco minutos.
Pero más que por el resultado en el estadio «Ipurua», Rícar ayer estaba más preocupado por el estado físico de algunos de sus hombres que están en la enfermería y que no saben cuando van a poder salir de la misma para poder contar con ellos.
Sin lugar a dudas, el que más preocupa es Robert. El lateral izquierdo está en el «dique seco» desde el partido disputado ante el Osasuna B en Pamplona; su tendinitis en la rodilla derecha le ha obligado a parar y desde los servicios médicos del club se encuentran pendientes de las últimas pruebas que se le han realizado al jugador para decidir la medida que habrá que tomar con el mismo si el tratamiento no ha dado el resultado esperado. Robert, incluso, podría pasar por el quirófano y ello le llevaría a perderse prácticamente todo lo que resta de temporada. Sería un problema añadido.
El míster rojiblanco tampoco le quita la vista de encima tanto a Capi como a Yago. El primero de ellos está muy pendiente de los resultados de una resonancia que se ha hecho días atrás para saber el verdadero alcance de su lesión en la espalda (lumbalgia) y para poder conocer el tratamiento que se le tiene que aplicar para recuperarse totalmente. Tras el entrenamiento de ayer, Rícar prácticamente descartaba a Capi para el encuentro frente al Barakaldo.
Yago, que afrontó el encuentro en Eibar con problemas físicos, tampoco pudo ejercitarse ayer con el resto de compañeros. El delantero rojiblanco padece una subluxación en el hombro que le va a hacer ser duda para la próxima jornada.
Estos tres jugadores —Yago, Capi y Robert— también tienen su buena compañía en una enfermería de la que no acaban de salir hombres como Duque, Saúl, Hugo Aguado y Valentín Goffín.
En la plantilla del Zamora hay plena confianza en salir del «atolladero» en el que el equipo se encuentra después de haber sumado 16 puntos en las trece jornadas que se llevan disputadas y que sitúan al equipo rojiblanco en la posición 13ª de un Grupo I que el Eibar domina con absoluta autoridad con seis puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, Ponferradina, y ya once sobre el quinto, Celta B.
Una vez que concluyó la sesión de trabajo de ayer, por el estadio «Ruta de la Plata» apareció el presidente José María Casas que en primer lugar se interesó por el estado físico de jugadores como Capi con el que estuvo hablando por teléfono para tratar de conocer el resultado de las pruebas médicas a las que se ha sometido el jugador. Al respecto, Casas fue claro: «Si no tiene nada, tiene que empezar a entrenar mañana mismo —por hoy— y si está lesionado pues habrá que tomar las medidas oportunas».
Casas insistió en que, a pesar de la derrota en Eibar, «hay que tener tranquilidad, pero el domingo tenemos que ganar al Barakaldo como sea para no meternos en más problemas».
Un triunfo ante el cuadro vasco devolvería al Zamora una confianza que los rojiblancos no acaban de tener y además les daría una tranquilidad que tampoco existe y que desde luego no vendría nada mal para afrontar esta recta final de la segunda vuelta en la que la escuadra zamorana tiene que intentar acercarse a la treintena de puntos para optar a estar entre los cuatro primeros.