MANUEL LÓPEZ-SUEIRAS
El zamorano José Luis Posado concluyó ayer con un rotundo éxito y tras luchar contra todas las inclemencias meteorológicas, el reto de cubrir corriendo la distancia que separa Zamora del Alto del Angliru (unos 250 kilómetros), y lo hizo en casi 36 horas, un poco por encima de sus previsiones, pero completando una gesta de verdadero mérito deportivo que fue seguida por diversos medios de comunicación, amigos, aficionados al atletismo y autoridades de la zona asturiana.
La enorme dureza que ya de por si supone esta aventura del ultramaratoniano zamorano se vio incrementada durante la noche y la madrugada de ayer por la lluvia, el viento y el frío que Posado tuvo que sufrir en el trayecto más duro del recorrido, el que le llevó desde León hasta el alto de Pajares. Fue entonces cuando el ritmo del incansable corredor comenzó a disminuir hasta llegar a situarse en unos 8-9 kilómetros por hora.
El paso por la capital leonesa se produjo en torno a la media noche y a partir de ahí comenzó a llover y no sería hasta las 14.00 horas de ayer domingo cuando el zamorano alcanzase la cima de Pajares para afrontar el descenso hacia Vega de Riosa a donde llegaría pasadas las 17.00 horas.
Tras un corto descanso para cambiarse de ropa y calzado por tercera vez, afrontó la ascensión definitiva. A partir de ahí, el ritmo de carrera de un hombre completamente agotado y al límite de sus fuerzas se sitúo en torno a los 10 kilómetros por hora, pero ya importaba poco la velocidad.
Resultó de inestimable ayuda la que le prestaron varios vecinos de Riosa que no dudaron en subir las últimas rampas con él, dándole ánimos para afrontar la parte más dura de todo el recorrido. Lo importante era alcanzar el objetivo tras la mítica subida de unos 13 kilómetros que se completaba cuando el reloj señalaba ya las 20.45 horas, algo menos de 36 horas después cuando ya era completamente de noche.
Allí en la meta le esperaban el alcalde de Riosa, José Antonio Muñiz, el fotógrafo de «La Nueva España» José Ramón Silveira y un grupo de vecinos y aficionados al atletismo que desafiaron a las bajas temperaturas y a vientos de más de 80 kilómetros por hora. Completamente exhausto, el corredor zamorano reconoció que «ha sido mucho más duro de lo que creía, sobre todo, por la lluvia que nos ha caído durante toda la noche, pero estoy muy satisfecho porque al final lo he conseguido. Quiero dar las gracias a toda la gente que me ha apoyado, a todos los asturianos que me han animado durante el recorrido, que han subido conmigo hasta aquí, y a la gente que ha desafiado al mal tiempo para estar aquí en la meta», dijo.
Posado tomó la salida el sábado a las 9.00 horas en la Plaza Mayor de Zamora y estuvo acompañado en todo momento por una furgoneta de apoyo en la que viajaron sus entrenadores personales del Gimnasio Energym de Zamora quienes le prestaron toda la asistencia necesaria y le suministraron la alimentación que tuvo que ingerir durante estas 34 horas, sobre todo, fruta, geles, barras energéticas y bebidas isotónicas.
La carrera discurrió por la N-630 y se produjeron varias anécdotas como la confusión en la localidad zamorana de Fuentes de Ropel que obligó al ultrafondista a correr unos diez kilómetros de propina. Poco después sufriría una caída que se saldó sin consecuencias, afortunadamente.
José Luis Posado engrosa así su ya dilatada biografía como ultrafondista, un currículo que se inició hace ya una década con el récord de España de las 24 horas que batió en un circuito urbano de Zamora. Desde entonces, ha ocupado puestos destacados en el Maratón de las Arenas, en el desierto marroquí; ha intentado en dos ocasiones el récord mundial de lsa 48 horas sin éxito pero alcanzando marcas muy destacadas; y ha formado parte de la selección española de 24 horas con la que ha terminado en una ocasión entre los diez primeros en el Campeonato del Mundo.
Posado ha contado para afrontar este reto con el apoyo del Ayuntamiento de Zamora y de Caja Rural, cuyo representante en Asturias acudió por la mañana a acompañarle en el recorrido. Además ha estado permanentemente acompañado por los miembros del gimnasio Energym de Zamora que, desde sus primeras aventuras, le han apoyado, y donde realizar sus entrenamientos habitualmente.