P. ANTÚNEZ
—¿Qué impresión te ha causado el partido?
—Ha tenido altermativas e idas y vueltas, con alguna ocasión de gol de más que no ha sido propiciada por jugadas del contrario y sí por algún regalo nuestro. La efectividad del Lugo marcó la diferencia.
—¿Qué te ha parecido el Lugo?
—Es un equipo que tiene oficio, con jugadores que saben leer muy bien el encuentro y que, en definitivo, lo hace bien.
—El equipo rival supo dormir el encuentro en el momento que había que hacerlo.
—Más que dormir ellos el partido, lo que se produjo fue la ansiedad nuestra que salió a relucir y que llevó a conceder al Lugo ocasiones de gol demasiado claras y fáciles. Son situaciones que se dan y que hacen que el nerviosismo llegue a la línea defensiva,
—También han existido muchos problemas a la hora de crear oportunidades.
—Bueno, llegó el gol y un tiro al palo, a partir de ahí seguiremos trabajando sobre todo para no conceder oportunidades a los rivales porque nosotros sabemos que tarde o temprano vamos a tener las nuestras de cara a la portería contraria.
—¿Tienes algo que decir de la labor del colegiado?
—Hasta ahora no he hablado de los árbitros pero éste ha venido a por nosotros porque el penalti sobre David Ferreiro es clarísimo porque además situaciones como esa en el centro del campo ha pitado por lo menos treinta faltas o más. Insisto en que vino a por nosotros de forma descarada porque éste es un campo fácil para arbitrar.
—¿Qué le dijiste para que te echase?
—Pues que una falta en el centro del campo que pitó había sido idéntica a la del área en la que no nos señaló el penalti. Nada más, pero como se creen que son jueces en vez de árbitros y no se les puede decir nada porque siempre tienen la razón, pues...
—¿Te ha gustado el centro del campo con Edu Roldán, Agustín y Curro?
—Tuvimos algo más de fortaleza ante un Lugo que tenía a Seone y a Marcos que le dan también mucha fuerza. A veces lo hicimos bien pero nos faltó profundidad.
—El segundo gol del Lugo...
—Es un regalo, es un regalo. Es una jugada en la que el balón puede dar en el palo pero lo que no puede ser es que vaya a un tío que está solo dentro del área y remata como quiere. Llevamos dando miles de regalos desde que empezamos.
—¿Y ante eso qué se puede hacer?
—Trabajar, trabajar y trabajar. Es que no se puede hacer nada más.
—¿Ha faltado esa regularidad jornada a jornada para poder estar entre los de cabeza?
— Sí, por supuesto que sí. Somos un equipo que vamos a arreones, no hemos jugado con regularidad o con intensidad los noventa minutos de un partido y saber leer el encuentro, para saber cuando se tiene que llegar, cuando se tiene que parar, cuando se tiene que defender. Vamos a arreones y a arreones seguimos.
—¿No falta ese jugador que pueda hacer todo eso?
—No lo tenemos, a Nacho Merino no lo puedo poner, yo tampoco puedo salir y con los que tenemos hay que trabajar y confiar en ellos. A veces juegan bien, a veces muy bien pero no somos capaces de mantener el buen nivel siempre porque a lo mejor nos falta algo de personalidad o porque a lo mejor nos falta ese tío que sepa llevar las riendas del juego.
—El 0-1 pareció despertar a tu equipo, pero el 1-2 lo hundió.
—Es que con el primero nos quedaba por delante mucho tiempo para poder remontar pero luego ya fuimos un querer y no poder.