J. M. MATUTE.
Oviedo, Valentino Rossi lleva el espectáculo consigo. Hace ocho días, en Indianápolis, se caía cuando marchaba en cabeza por delante de Jorge Lorenzo y no sólo sirvió en bandeja de plata la victoria al español, sino que vio cómo éste le recortaba a la mitad –de 50 a 25 puntos– su renta al frente del Mundial. Aquel tropezón le llevó a pedir que le dibujaran un burro en su casco como autocastigo...
Ayer en el Gran Premio de San Marino, disputado en el circuito de Misano, a apenas una docena de kilómetros de su casa, Valentino Rossi dejó claro que había aprendido la lección. Y lo hizo con una demostración que fue una auténtica burrada: el mejor en las dos jornadas de entrenamientos libres, pole en los entrenamientos oficiales, victoria número 103 de su carrera deportiva, nuevo récord del circuito y primer piloto que llega a los 3.000 puntos en la historia del Mundial.
La carrera de MotoGP duró lo que tardó el italiano en ponerse en cabeza y pegar un estirón. Dani Pedrosa, que ayer mismo terminaba con las especulaciones y rubricaba su acuerdo con Honda por otra temporada, y Toni Elías eran los más rápidos en la salida y tomaban la cabeza por delante de las Yamaha de Rossi y Lorenzo. Elías fue el primer en descolgarse (su Honda no es oficial y se nota en su rendimiento) y el terceto de cabeza mantuvo sus posiciones hasta el séptimo giro, cuando «el doctor» superaba a Pedrosa y empezaba a marcar un ritmo que los españoles eran incapaces de mantener.
Cuando Lorenzo superó por su parte a Pedrosa (vuelta 13) y a Rossi le advirtieron al paso por meta de que su único rival en la lucha por el título ya estaba en la segunda plaza, la respuesta del italiano fue tremenda: vuelta rápida y récord del circuito. A partir de ese momento las diferencias entre Rossi y Lorenzo y de éste con Pedrosa no hicieron sino crecer, para cruzar en ese mismo orden la línea de meta.
Con este resultado el transalpino suma cinco nuevos puntos de ventaja a los 25 que tenía sobre Lorenzo cuando sólo quedan 100 en juego: el GP de Portugal, dentro de tres semanas en Estoril; Australia, Malasia y el cierre de la temporada en Valencia. La victoria de ayer acerca a Rossi a su noveno título mundial y séptimo en la categoría reina. Este burro es sencillamente genial.
Como genial pinta su futuro en este campeoanto tras una victoria que el propio Valentino Rossi calificó ayer como clave. El genio de Yamaha se mostró muy satisfecho con su victoria en el Gran Premio de San Marino, y señaló que era «más importante de lo normal» al lograrla ante su afición, y tras el error de Indianápolis, aunque reconoció que al principio de la carrera no se sintió completamente «seguro».
«Estoy muy feliz porque esta victoria es más importante de lo normal, viniendo tras el error en Indianápolis hace justo siete días, y especialmente porque mi equipo y yo hemos hecho un gran trabajo desde el viernes», celebró Rossi tras «un perfecto fin de semana».
Así, el italiano destaca que durante todo el fin de semana ha sido «muy rápido en todas las sesiones», ante una afición que le hace «estar orgulloso», y a la que quiso agredecer «todo su apoyo», ya que Misano se encuentra a pocos kilómetros de su Tavullia natal.
«Esperaba hacer una mejor salida, y ponerme primero, pero Dani (Pedrosa) y Toni (Elías) me superaron en la primera curva, y luego Jorge (Lorenzo) al final de la primera vuelta, así que me puse cuarto y tenía algún problema», reconoció el italiano, que explicó que iba «cargado de gasolina» y no se sentía «seguro al cien por cien» pero que, poco a poco, se fue convirtiendo en una brillante victoria.