Barrichello y Hamilton se iban a jugar la victoria en el segundo repostaje. Habría emoción por fin en una carrera bastante sosa, un desfile de coches sin adelantamientos. Pero falló McLaren en el cambio de neumáticos y puso en bandeja el triunfo a Rubens Barrichello. El brasileño estalló de júbilo cuantro atravesó la meta. Gritó y agitó los brazos como un juvenil. A sus 37 años gana su décimo Gran Premio. El himno de Brasil no se escuchaba en su honor desde hacía cinco años, en China 2004, cuando todavía era el escudero de Michael Schumacher en Ferrari.
«Rubinho» le dedicó su logro a Felipe Massa, en pleno proceso de recuperación de su accidente en Hungría. Son amigos y es frecuente verles juntos en alguna de las fiestas de después de las carreras. Paulistas ambos, comparten pasión por Florianápolis, la Ibiza de Brasil, territorio exclusivo de playas y mansiones donde los dos tienen propiedades. Barrichello tenía una leyenda en el casco para su amigo y nada más bajarse del coche, la mostró a la cámara: «Espero que vuelvas pronto».
Ahora el piloto de Brawn GP es segundo en el campeonato. El repentino desfallecimiento de Red Bull en la persecución a Jenson Button pone de nuevo al inglés y al brasileño al frente de la clasificación. Ninguno de los coches de la bebida energética puntuó ayer. Webber fue decimoprimero y Vettel fue foco de todas las desgracias. Un fallo en la manguera lo obligó a repetir el primer repostaje, antes de abandonar por un fallo de motor que le condenó a no sumar ningún punto.