ALVARO FAES.
Valencia, El fin de semana perfecto de Fernando Alonso tendrá que esperar para mejor ocasión. En Hungría se truncó por la impericia de un mecánico que no supo colocar una rueda y en Valencia, cuando las cosas parecían enderezarse, hubo un disco de freno rebelde que se negó a funcionar el sábado y lastró al piloto para la carrera. Después de terminar sexto, el asturiano reconoció el problema del día anterior, un contratiempo que le quitó cinco décimas, las que le faltaron para estar en la cabecera del pelotón. No lo había querido desvelar el sábado para no aparecer como un «pupas». Evitaba dar una excusa fácil para un bajón que era inexplicable.
Ya en carrera, las cosas no le fueron demasiado mal. Sacó su repertorio habitual cuando el coche no da para más. Fue un piloto de sangre fría, inalterable, casi infalible e insistente con unos tiempos más que aceptables. Con el coche ajustado como es debido, Alonso lidió con un circuito que no es el más apropiado para el R29. La pista valenciana tiene ocho frenadas brutales, muy bruscas, encadenadas a tramos muy rápidos, que exigen una aceleración violenta. Justo por donde cojea el coche de la casa del rombo. Les cuesta encontrar el agarre y acusan la ausencia de tracción para recuperar rápidamente la velocidad.
En Valencia había mucha prisa por recoger. El jueves debe estar todo en orden en Spa, donde el Renault podría adaptarse mucho mejor. Alonso tiene la esperanza de que allí puede hacer algo interesante. Ayer, con el asfalto a casi 50 grados, el asturiano se fajó a muerte.
Estuvo metido en unos cuantos duelos de los que no salió nada mal parado. Se quedó cerrado en el primer instante de la salida pero pisó a fondo antes de llegar a la primera curva y hasta le ganó la batalla a Button en una asombrosa maniobra por fuera. El piloto de Brawn GP se enzarzó con Alonso y tuvieron sus más y sus menos, cuando ambos pasaron una curva por fuera de la pista y luego cuando el inglés quiso recuperar el puesto perdido, pero encontró a un rival que sabía a lo que jugaba. Fue el momento de más tensión del día porque luego quedó empotrado entre Rosberg y el propio Button, que sólo al final recortó algo la distancia sin llegar a asediar al coche de la marca francesa.
De lo que no hay duda es de la resurrección de McLaren. Una mejora mecánica pero no estratégica ni de organización. Kovalainen perdió el podio en el primer repostaje y mucho peor fue lo de Hamilton. Se tenía que jugar la victoria con Barrichello en el último repostaje pero desde el equipo se la regalaron al brasileño. El vigente campeón vio atónito desde el coche que no había neumáticos delanteros para colocarle. No los habían desenfundado y se eternizaron 13 segundos en la operación. Carrera perdida.