EFE.
Berlín, Jesús España, séptimo en la final de 5.000 metros de Osaka hace dos años, consiguió ayer el décimo puesto —segundo europeo— con un tiempo de 13:22.07 en una carrera que consagró al etíope Kenenisa Bekele como el primer atleta que consigue el doblete de fondo en unos campeonatos del mundo.
España tenía imposible repetir un puesto semejante al de Osaka porque entre los 16 finalistas, diez de ellos africanos, partía con la cuarta peor marca del año, que es la mejor suya (13:10.73)
Después de obtener, el jueves, su plaza de finalista advirtió de que la clave estaría en su capacidad de recuperación, la que denomina su «asignatura pendiente».
La carrera tenía que salir rápida si los etíopes, con Kenenisa Bekele a la cabeza, querían castigar las piernas del campeón, el estadounidense Bernard Lagat, especialista en 1.500.
Kenenisa Bekele controló la carrera desde el principio. Cuando se pasó el primer mil en 2:54.35 invitó con un gesto a los kenianos a que pasaran al frente pero la carrera marchaba a tirones.
El grupo llegó compacto a la última vuelta. España se metió por dentro al toque de campana pero en la última curva las fuerzas le abandonaron y quedó sin opciones.