AGENCIAS
Berlín,
Dieciséis años después de conquistar el título mundial en Stuttgart, Jesús Angel García Bragado consiguió ayer en la capital alemana, con un tiempo de 3h41:37, su cuarta medalla, la de bronce, en un Mundial de 50 kilómetros marcha al tiempo que igualó el récord de participaciones hasta entonces en poder del australiano Tim Berret con nueve presencias.
A sus 39 años, García Bragado sigue reportando alegrías al atletismo español y también al zamorano dada su condición de toresano por vinculación famliar. Si el año pasado fue el mejor del equipo en los Juegos de Pekín, con su cuarto puesto, ahora ha evitado que la marcha española se fuera de vacío de unos Mundiales, algo que sólo había ocurrido dos veces: en Tokio´91 y en Sevilla´99.
Una briosa reacción en los últimos kilómetros permitió al atleta madrileño adelantar al australiano Jared Tallent, que había dominado la prueba a lo largo de 40 kilómetros. La medalla de oro fue para el ruso Sergey Kirdyapkin (3h38:35), que recuperó el título cuatro años después, y la de plata para el noruego Trond Nymark (3h41:16). Los otros dos españoles presentes en la prueba de ayer tuvieron bien distinta actuación. El donostiarra Mikel Odriozola terminó vigésimo sexto con 4h00:54, y el granadino Alejandro Cambil vigésimo noveno con 4h13:14, a 34 minutos del ganador.
El bronce de García Bragado es la segunda medalla española en los Mundiales de Berlín y el cuarto metal que consigue en unos campeonatos del mundo. El pasado lunes Marta Domínguez había conseguido el título en 3.000 metros obstáculos.
García Bragado, que había sido descalificado en los dos Mundiales anteriores, ofreció en Berlín una actuación consistente, de gran estratega, siempre entre los diez primeros, para volver al podio en su competición predilecta. Desde que en su primera participación, Stuttgart´93, se proclamó campeón mundial con 23 años, no ha faltado ni una sola vez a la competición que le ha dado los mayores éxitos de su carrera deportiva, ya que también ha sido dos veces subcampeón (Atenas 1997 y Edmonton 2001).
Los Juegos Olímpicos se le han dado peor, pero aún así el año pasado obtuvo en Pekín el mejor resultado de todo el equipo español con su cuarto puesto en 50 kilómetros.
García Bragado, que suele pasar sus vacaciones de verano en tierras zamoranas desde pequeño, ha prolongado su carrera frente a la retirada de marchadores históricos de su generación como Dani Plaza, campeón olímpico de 20 km. en Barcelona´92, o Valentín Massana, campeón mundial de la misma distancia en Stuttgart´92.
Su objetivo próximo serán los campeonatos de Europa de Barcelona, dentro de un año en el Olímpico de Montjuic. Después de proclamarse subcampeón de Europa hace tres años en Gotemburgo, adelantó que el oro se lo reservaba para Barcelona 2010. Tendrá entonces 40 años.
García Bragado, de profesión atleta y podólogo, sienta plaza de personaje singular dentro del atletismo español, una suerte de viejo cascarrabias que canta sus verdades al más pintado pero con quien es obligado contar siempre en las grandes ocasiones. Los días anteriores a la competición ningún periodista le pide declaraciones. Es inútil intentarlo porque el madrileño tiene por costumbre hablar solo sobre el asfalto y, si acaso, después de cada prueba. Es entonces cuando saca su lengua a pasear y dispara contra jueces o dirigentes.
El año pasado, después de obtener el mejor resultado de un atleta español en los Juegos de Pekín (cuarto en 50 km) lanzó en caliente un recoplón al presidente de la Federación Española, José María Odriozola, a quien aconsejó que dejara de hacer quinielas con las medallas. Probó fortuna en política en las listas municipales del PP por Lérida pero no sacó el acta, aunque llegó a ejercer sustituyendo a un compañero de lista.
Está separado de su mujer, la ex gimnasta Carmen Acedo, y constituye un ejemplo de fidelidad a un club, el modesto Canal de Isabel II madrileño, al que ha pertenecido siempre, incluso cuando residía en Lérida.
En los Europeos de Gotemburgo 2006 había conseguido, con 36 años, su duodécima medalla en alta competición, pero en Berlín ha dado un nuevo ejemplo de longevidad deportiva al colgarse la de bronce, la única que le faltaba en un Mundial.
García Bragado tiene ahora cuatro preseas en campeonatos del mundo, más que ningún otro atleta español, otras tres en la Copa del Mundo (un oro y dos platas), tres títulos y dos platas en Copa de Europa y dos medallas en los Europeos (en Múnich 2002 fue tercero).
Fiel a su carácter huidizo, no necesita a nadie para entrenarse. Lo hace solo desde hace años. Sus mejores éxitos se han producido en años impares, coincidiendo con campeonatos del mundo, aunque en los últimos (Helsinki 2005 y Osaka 2007) fue descalificado.
Los Juegos Olímpicos no han sido lo suyo, aunque en los últimos fuera el mejor atleta español y en los de Atenas 2008 obtuviera un excelente quinto puesto. Antes había sido décimo en Barcelona´92, retirado en Atlanta´96 y duodécimo en Sydney 2000.
Su deseo de alcanzar el éxito olímpico le mantiene en forma pese a sus problemas de cadera que le obligaron a pasar por el quirófano después de los Juegos de Pekín.
Su descalificación en los Mundiales de Helsinki le indujeron a introducir cambios técnicos en su forma de marchar que le acarrearon problemas musculares en la cadera.
En materia deportiva prefiere no vivir del pasado. Le motivaba la posibilidad de retirarse en unos Juegos Olímpicos en Madrid, pero al no ser elegida como sede de 2012 sabe que eso ya es imposible.
Quería gastar su último cartucho en los Juegos de Pekín y se quedó a las puertas tras una gran remontada.
El año próximo, en los campeonatos de Europa de Barcelona, García Bragado puede poner el broche a una vida deportiva insólita por su duración, brillante por sus resultados (18 años compitiendo) y singular por su carácter irreductible.
Bragado hará en los Europeos de Barcelona´10 su prueba 50 en los 50 kilómetros marcha. Disputó ayer en Berlín su prueba de 50 kilómetros número 47 y la de Barcelona será la 50, puesto que tiene previsto participar en la Copa del Mundo de Chihuahua (México) y en los Campeonatos de España antes de acudir a los Europeos.
Tiene en principio en la cita barcelonesa la "parada final" a su carrera, aunque aún no tiene del todo claro que acuda a los próximos Mundiales, que tendrán lugar en Daegu (Corea del Sur) en 2011, lo que es improbable.
Los Juegos de Londres 2012 son algo aún mucho más improbable porque no se ve para entonces marchando por debajo de 3h40.
Como reconoció un buen rato después de acabar la prueba, entre sus proyectos también está la carrera política si su partido, el PP, decide incluirle en sus listas, ya sea para Barcelona o Lleida.
Logró ayer su cuarta medalla en los Mundiales de atletismo y la decimocuarta de la marcha española en esta competición.
Se estrenó con un oro en Stuttgart´93 y fue plata en Atenas´97 y Edmonton´01, y es por tanto el atleta español con más medallas en la historia de los Mundiales, con una más que el también marchador Paquillo Fernández, que enlazó tres platas entre París´03 y Osaka´07, y que Marta Domínguez, plata en 5.000 en Edmonton y París´03 y oro en Berlín´09.
Desde Edmonton´01 la marcha española ha conseguido medallas en todos los Mundiales. Tan solo ha faltado a la cita en Tokio´91 y Sevilla´99. Los abandonos de Paquillo Fernández y de María Vasco en los 20 kilómetros habían puesto las expectativas en la prueba de ayer, el ´eterno´ Jesús Ángel García Bragado sacó partido a su experiencia y sumó una nueva presea.
José Marín, ahora responsable del sector de marcha de la Federación Española de Atletismo (RFEA), abrió la veda en los primeros Mundiales, Helsinki´83, con un segundo puesto en los 50 kilómetros, y añadió el bronce en Roma´87.
Stuttgart´93 fueron los Mundiales más prolíficos para España, por cuanto Valentí Massana y García Bragado, que el próximo 17 de octubre cumplirá 40 años, se impusieron en las dos distancias, los 20 y los 50, respectivamente.
Además, Encarna Granados y Daniel Plaza sumaron otros dos bronces en los 10 y 20 kilómetros, mientras que Massana fue plata dos años después en Gotemburgo en los 20. Juan Manuel Molina y María Vasco, bronces en Helsinki´05 y Osaka´07, completan la cuenta de la marcha española.
El marchador ruso Serguei Kidyapin redondeó ayer la retoma de la Puerta de Brandeburgo por parte de los atletas de su país, con su triunfo en los 50 Kilómetros en el Mundial de Berlín, justo en el lugar que fue símbolo de la división alemana y que ahora es símbolo de la reunificación. A pocos metros del lugar donde Kirdyapin se coronó campeón del mundo, está el Monumento al Soldado Ruso, que conmemora con estatuas gigantescas la derrota nazi en la II Guerra Mundial.
Natalia y Nuria, adelante
Natalia Rodríguez y Nuria Fernández, como hace ocho años en Edmonton, disputarán el domingo la final de 1.500 de los campeonatos del mundo mientras que Iris Fuentes-Pila, tercera española en la penúltima ronda, se quedó fuera con un noveno puesto en su serie. Si la jornada de ayer fue brillante para el atletismo toresano de la mano de García Bragado, en el 1.500 femenino llegaba la mala noticia de la eliminación de la compañera sentimental del atleta de Toro Raúl Caballero que no pudo alcanzar la final.
Por segunda vez en la historia, España tendrá dos representantes en la final femenina de 1.500, un éxito que contrasta con el fracaso en categoría masculina, donde ninguno de los tres aspirantes españoles (Juan Carlos Higuero, Reyes Estévez y Arturo Casado) llegó a la carrera decisiva.
Natalia, que ya ha sido dos veces sexta en unos Mundiales (Edmonton 2001 y Helsinki 2005), salió junto con Iris en la primera serie en busca de una de las cinco plazas de acceso a la final. La repesca sólo reservaba dos más por tiempos. La tarraconense salió de su encierro a dos vueltas del final para evitar sorpresas mientras que Fuentes-Pila seguía atrás y se quedó cortada al entrar en la última vuelta. Natalia recorrió los últimos 400 en 1:03.2 y cruzó segunda, tras la bahrainí Maryam Yusuf Jamal, en 4:03.73, su mejor marca del año. Fuentes-Pila llegó con fuerzas a la recta de meta y progresó hasta el noveno puesto con 4:07.10.
Nuria, presente en sus quintos Mundiales, no había estado nunca en la final. Le correspondió la segunda serie, con la ventaja de conocer los tiempos de la anterior a efectos de repesca pero con ocho rivales más rápidas que ella este año.
La madrileña tuvo que correr por la calle dos para no verse encerrada en una serie más lenta, pero encontró hueco por el interior para progresar al toque de campana, cubrió los últimos 400 en 1:00.8 y llegó quinta en 4:10.64.