EFE
Henderson ingresó al Salón en su primera oportunidad de ser elegible, mientras que el de Rice tuvo que esperar 15 años para hacerse de un lugar en Cooperstown.
El ex pelotero, que lideró la Liga Americana en 12 ocasiones en bases robadas, posee la marca en ese apartado, con un total de 1.406, y la de carreras anotadas, después de que pisó la registradora en 2.295 ocasiones.
En 1980, Henderson se convirtió en el primer jugador de la Liga Americana en robar al menos 100 almohadillas en una temporada, con lo que rompió la marca que poseía el legendario Ty Cobb, que llegó a los 96, en 1915.
Dos años después impuso la marca en la era moderna de las mayores, con 130 robos de base, superando la marca de Lou Broock, que tuvo 118.
El guardabosques izquierdo alcanzó .279 de promedio de bateo en su carrera y ganó la Serie Mundial en 1989, jugando para los Atléticos de Oakland y en 1993 para los Azulejos de Toronto.
Henderson también jugó con los Yanquis de Nueva York, los Padres de San Diego, los Angelinos de Anaheim, los Mets de Nueva York, los Marineros de Seattle, los Medias Rojas de Boston y los Dodgers de Los Ángeles, en 25 años de carrera, después de hacer su debut en la campaña de 1979.
El jardinero comentó que "he terminado mi viaje como jugador, y ahora estoy entre los mejores peloteros de toda la historia. Y en estos momentos, me siento muy humilde".
Henderson recordó también a todos los compañeros y manejadores que le habían apoyado y mostrado su apoyo tanto en los momentos estelares como en los más difíciles.
"Para todos ellos y mi familia, sin su apoyo no hubiese podido llegar a donde hoy me hace sentir orgulloso como deportista y persona", subrayó Henderson.
Nacido en Chicago en la Navidad de 1958, Henderson y su familia se mudaron a California cuando él tenía siete años y pronto se convirtió en una estrella de tres deportes en la secundaria Oakland Technical.
El fútbol americano era su gran sueño y fuerte por el que recibió becas de estudios, pero fue persuadido para rechazarlas y probar suerte en el béisbol.
"Mi sueño era jugar dentro de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) con los Raiders de Oakland", admitió Henderson. "Pero mi madre pensó que me lastimaría jugando al fútbol, así que eligió el béisbol para mí. Supongo que es cierto que las madres
Henderson, de 50 años, se convirtió en el cuadragésimo cuarto jugador elegido para integrar al Salón de la Fama en el primer año en que podía haber sido escogido, mientras que Rice tuvo que esperar hasta su último año en la lista de candidatos para que lo eligieran.
Rice, que jugó durante toda su carrera para los Medias Rojas, también como jardinero izquierdo, consiguió promedio de bateo de .298 de por vida, con 382 jonrones y 1.451 impulsadas en un total de 16 temporadas.
El ex jugador de los Medias Rojas dijo que ingresar al Salón de la Fama "es como recibir la bienvenida en la registradora después de conectar un jonrón que marcó el triunfo al equipo".
Rice bateó para promedio de .298 con 382 jonrones y 1.451 carreras remolcadas, de 1974 a 1989.
El ex guardabosques remolcó 100 o más carreras en ocho ocasiones, y bateó por encima del promedio de .300 en siete ocasiones, en alcanzó los 200 imparables cuatro veces.
Rice es el único jugador en la historia de las mayores con al menos 35 jonrones y 200 imparables en tres temporadas consecutivas, de 1977 a 1979.
"No importa que la llamada llegó 15 años después", comentó Rice sobre el tiempo que han tardado en elegirlo. "Lo que importa es que la recibí".
Rice reconoció que era muy difícil de entender lo que se siente cuando se uno se da cuenta que formas parte de la historia y la leyenda del béisbol profesional.
"Estoy asombrado de estar en compañía de esta elite y me siento muy pequeño al aceptar este honor", destacó Rice. "No se me ocurre ningún otro lugar donde quisiera estar más que aquí y ahora con ustedes, y con ustedes", dijo, señalando a los 50 integrantes del Salón en el escenario detrás de él y al público. "Gracias"