Tour de Francia
Un Contador demoledor en montaña destrozó a los rivales y también tuvo carácter para imponerse en su equipo  

Demasiado fácil

Las exhibiciones en Arcalís y Verbier tumbaron las aspiraciones de Armstrong de montar una jugada de estrategia

 
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Alberto Contador paseó ayer la bandera de España por los Campos Elíseos
Alberto Contador paseó ayer la bandera de España por los Campos Elíseos Foto Efe

J. E. CIMA. Ahora Alberto Contador ya puede decir que ganó un Tour sobre la carretera y con dominio y éste le sabe a gloria. El primero no pudo disfrutarlo porque se lo quitaron a Rasmussen de malas formas fuera de la carretera y eso un verdadero ciclista sabe que fue una faena. El de Pinto supo imponerse de forma demoledora en las carreteras de montaña y también luchar frente a su director Bruyneel y el recordman Armstrong que quería el octavo.
Esa guerra de tensiones y de nervios en Astaná ya empezó mucho antes de salir de Mónaco. Desde el inicio de temporada cuando Bruyneel quería tapar las verdaderes intenciones de Armstrong de correr el Tour para ganarlo e insinuar que solamente iría al Giro.
Infidelidades
Todo esto tenía ya mosqueado a Contador que también tuvo declaraciones fuertes. Durante el Giro al no pagar Astaná los sueldos el propio Bruyneel y Armstrong preparaban nuevos patrocinadores para salir en el Tour con otros maillots. Ahí el técnico le preguntó a Contador por este plan B y el de Pinto dijo que adelante. Pero Bruyneel se enteró luego que Alberto ya tenía prevista una marcha al Caisse d,Epargne o Garmín si Astaná no cumplía.
Ahí empezó una guerra sucia. Bruyneel sacó a Benjamín Noval del equipo cuando estaba en gran forma con el fin de quitarle a su guardaespaldas en la carretera y amigo y consejero en los hoteles. Una forma de desestabilizar emocionalmente a Contador. Y ya en carrera al meterse Armstrong en un abanico, el norteamericano fue el profesional de siempre, los nervios saltaron y el madrileño juró revancha en montaña.
La llegada al alto de Arcalís era el día esperado por Contador para atacar, pero el madrileño esperaba un ataque rival para contratacar. Los rivales en el primer día de montaña tuvieron miedo al dominio del Astaná en el pelotón y en la general debido a la crono por equipos. Así que después de mucho esperar no tuvo más remedio que atacar Contador, sorprendiendo a los propios compañeros, a falta de 4 kilómetros y ganó con una facilidad pasmosa.
Como no hubo Pirineos, el Tourmalet estaba a 70 kilómetros de meta, se debió esperar a Alpes y en Verbier de nuevo Contador dio otra exhibición y sentenció el Tour. No solo por la ventaja que acumulaba sino porque grandes rivales como los Menchov, Evans o Sastre no daban la talla y quedaban muy retrasados. Tan solo Andy Schleck se le acercaba al de Pinto, pero el madrileño, que volvió a nacer en Asturias en 2004, en un mano a mano era muy superior al luxemburgués.
Todo esto facilitó mucho más el triunfo de Contador y sobre todo impidió una contraofensiva desde su propio equipo. Si los Menchov, Evans o Sastre mantuviesen un duelo con el líder, Bruyneel hubiera tenido excusa para montar escapadas sorpresa con los Leipheimer -una suerte para Alberto que se accidentó- , Armstrong o Kloden para dar un golpe de estado.
Otro Fuente
Un error grave tuvo Contador al atacar en el Grand Bornard creyendo que iba a tomar más ventaja y solamente distanció a sus compañeros Kloden y Armstrong y encima luego regaló la etapa a Fran Schleck. Fue otra forma más de echar gasolina en el fuego del equipo Astaná. Menos mal que luego lo solucionó en el Mont Ventoux no atacando -ya tenía más que asegurada la victoria en el Tour- y así permitió que Armstrong acabara tercero en Paris, después de cuatro años sin competir. Todo un éxito y un lujo lo del norteamericano que de no estar un dominador en montaña como Contador hubiera tenido muchas opciones a ganar este Tour.
Qué Contador hubiera ganado el Tour ya es un hecho grandioso, pero mucho más que lo hiciera imponiendose a guerras internas. Esto me recordó un poco al mejor José Manuel Fuente, que también las tuvo en el Kas, y supo salir adelante con su fuerte temperamento y carácter. «El Tarangu» tenía la virtud de acumular toda esa rabia para luego transmitirla a los pedales y dinamitar así a sus rivales. Contador también tuvo ese genio y por eso ganó la crono de Annency.
Fernando Alonso valora mucho a estos campeones con carácter y por eso quiere tener un equipo español triunfador y liderado por Alberto Contador con el que ya tuvo varias reuniones. Pero el piloto cometió el error de hacerlo primero con Armstrong y Bruyneel para saber como es el mundo del ciclismo y esto le sentó mal al de Pinto porque ya estaban en plena guerra.

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