A. G.
Al final sí que hubo final feliz. Las informaciones que llegaban el sábado por la tarde desde Ponferrada daban al equipo de Julio Merino como nuevo equipo de provincial, ya que se informaba que la SD Ponferradina, principal rival del Zamora Alcalser, había ganado su encuentro. Pero afortunadamente eso no sucedió y el equipo de la capital del bierzo firmó las tablas en su enfrentamiento, un resultado que lo valía para nada y que favorecía a los intereses de los rojiblancos.
La escuadra de Julio Merino necesitaba la victoria para salvarse de manera matemática, pero también le valía la derrota siempre y cuando la Ponferradina no ganase. Y eso fue lo que sucedió. Los infantiles del Zamora cayeron ante la Cultural Leonesa (3-2) en el último partido de la competición regular, mientras que la Ponferradina empataba y sumaba un punto ante el Río Vena. Esos marcadores hacían que bercianos y zamoranos empatara en la tabla clasificatoria a puntos.
Con el empate a puntos, hay que ir al «gol-average» particular entre ambas escuadras, y en esa parcela también existe empate, porque el Zamora perdió 1-2 cuando recibió a la Ponferradina y los bercianos cayeron por 1-2 cuando el Alcalser viaje hasta El Bierzo.
Esto hace que haya que ir más allá y fijarse en el «gol-average» general y en ese capítulo es donde sale favorecido el Zamora Alcalser, ya que los rojiblancos tienen un menos veintiséis y la Ponferradina tiene un menos treinta y dos. Es decir, que los zamoranos mantienen la categoría porque una diferencia de seis goles.
Sin duda alguna esto supone una gran alegría para la familia rojiblanca en particular, y para el fútbol provincial en general, porque es importantísimo mantener a este equipo en una categoría autonómica y que vaya tomando contacto con la competición regional.
Merino: «Se lo merecen»
Julio Merino estaba muy satisfecho por la salvación y sobre todo porque el trabajo de los jugadores ha dado sus frutos: «Los chicos se lo merecen porque han trabajado mucho durante todo el año y han tenido una evolución enorme, ya que han ido de menos a mucho a más en la temporada».
Al término del partido, los jugadores pensaban que habían descendido y por eso la alegría posterior de la salvación fue mayor: «Se te caía el alma cuando veías a los jugadores llorando después del partido porque pensábamos que habíamos descendido, y luego verlos también llorar de alegría cuando nos enteramos de que estábamos salvados», aseguraba Julio.
El entrenador del Zamora Alcalser, al que acompaña también Angel en la dirección del equipo, valoraba lo positivo de haber mantenido la categoría: «Es muy importante que este equipo se quede en autonómica porque los chavales tienen que competir desde esta edad. Además, si pierdes la categoría luego es muy difícil volver a subir».
La clave para Merino ha sido el bloque: «Hemos sido una piña todo el año y aunque en estos últimos partidos teníamos mucha presión, los jugadores han dado la talla», finalizaba.