J. M. MATUTE
Sólo cinco jugadores habían logrado en la historia del tenis unir en su palmarés los cuatro grandes torneos -Australia, Roland Garros, Wimbledon y el Open USA-; el denominado Gran Slam: el británico Freed Perry, los australianos Rod Laver y Roy Emerson, y los estadounidenses Don Budge y Andre Agassi. De los cuatro primeros sólo hay recuerdos en blanco y negro, mientras que Agassi lograba cerrar ya "en colorines" el círculo mágico al ganar Roland Garros hace diez años.
Aquel año de 1999 fue el primer completo del suizo Roger Federer (Basilea, 8 de agosto de 1981) en el circuito profesional. Dos años después lograba su primer título (Milán) y en 2003 abría un paréntesis en Australia que ayer logró cerrar por fin. En Roland Garros, como Agassi, Federer se convertía ayer en el sexto jugador de la historia en ganar el Slam, al tiempo que igualaba con el estadounidense Pete Sampras como el jugador con más "grandes" ganados: catorce.
Y es que Federer, que había ganado en cinco ocasiones en Estados Unidos y Wimbledon y tres en Australia, esta vez no se encontró en París con ese muro llamado Rafa Nadal, quien le había ganado en semifinales de 2005 y en la final de los tres últimos años. Cierto que su rival, el sueco Robin Soderling, llegaba a la final habiendo sido la sensación del torneo y tras dejar en la cuneta de maneta sucesiva a tipos tan rocosos en arcilla con los españoles David Ferrer y el propio Nadal, el ruso Davydenko y el chileno González. Pero Federer sabía que tenía una cita con la historia y a la historia de su parte: nueve partidos había disputado ante ahora con Soderling y había ganado los nueve.
Ya el primer set marcó el rumbo del partido. Federer marcó el terreno desde el primer momento y a Soderling se le encogió el brazo por primera vez en el torneo. El suizo sólo perdió once puntos en la manga (uno con su servicio) y la cerraba en poco más de veinte minutos con un abrumador 6-1.
En el segundo, Federer pareció perder el control tras el susto del exhibicionista «Jimmy Jump», que puso en entredicho la seguridad del torneo al saltar a la pista con una camiseta suiza, una banderola del Barcelona y una barretina que intentó colocar, sin éxito en la cabeza del suizo. Tras ser placado, reducido y sacado a volandas, el partido continuó, pero ya igualado. Tanmto que se fue al desempate, donde Roger volvió a mostrar su poderío al ganarlo por 7-1, con cuatro «aces» incluidos.
Soderling mantuvo el tipo en la tercera manga y en el cuarto juego tuvo la primera oportunidad de romper el servicio de Federer. No logró y fue el suizo quien se puso por delante. Con 5-4 y el público entregado a su causa, el suizo se aprestó a sacar para ganar el partido. Y entonces sus nervios afloraron y Soderling tuvo una nueva oportunidad. Pero tampoco la certificó y acabó mandando un resto a la red que clavaba a Federer de rodillas. Las lágrimas que soltó ante nadal tras perder en enero la final de Australia se conviriteron ayer en lágrimas de alegría. Ya era el sexto jugador en reunir los cuatro grandes y hoy volverá a aparecer segundo en la lista de la ATP pero habrá recortado a la mitad los casi 4.500 puntos que Nadal tenía de renta. Y vuelve a pensar en el liderato mundial, a expensas de la rodilla izquierda de Nadal en Wimbledon.
Rafa Nadal: «Roger es quien más lo merece»
El español Rafael Nadal declaró ayer tras la final de Roland Garros que el suizo Roger Federer es el que más se merece haber ganado el torneo francés, y que tenía previsto enviarle un mensaje a su móvil para felicitarle por la hazaña que consiguió al lograr alcanzar la cifra de 14 Gran Slam y completar así el la conquista de los cuatro grandes torneos.
«Federer es el que más se lo merece» dijo Nadal en una breve conversación telefónica. El jugador español comentó que no había visto la final de ayer, no obstante. «Cuando estoy en casa no suelo ver partidos», sentenció el número uno.
Nadal señaló que tenía previsto enviar un mensaje de texto a Federer. «Ahora no, porque tendrá trescientos», añadió Nadal que declinó hacer comentarios por el momento sobre su maltrecha rodilla derecha.