ALVARO FAES
Turquía
Para los pastores que cuidan ovejas en los alrededores de Istanbul Park, la mole de cemento no significa nada. Les dijeron que traería progreso y dinero pero, cinco años más tarde, los únicos dólares que dejó fueron para los afortunados cuyos pastos ocupa el mastodóntico proyecto. También hay un par de grandes urbanizaciones presuntamente exclusivas con servicio de seguridad a la entrada y muros infranqueables. Todo esto sólo supone para los lugareños ruido extremo tres días al año, un estruendo que se ahoga a la entrada de Estambul, una megaurbe de casi doce millones de habitantes que ignora lo que pasa a 50 kilómetros de allí, a pesar de que en la ciudad abundan los carteles publicitarios de la carrera.
El vacío casi total del viernes y del sábado no cambió mucho ayer. Sólo la tribuna principal llenaba la mitad de su aforo y daba lástima descubrir alguna de las gradas tapada con una gran lona negra para camuflar la ausencia de espectadores. Por eso cuando Button alzó los brazos para celebrar su sexta victoria de la temporada resultó un tanto ridículo comprobar que sólo lo hacía para los fotógrafos, ante un aforo prácticamente vacío. Fernando Alonso ni siquiera se pudo ver en ese trance porque las miserias de su R29, un cacharro que no conoce mejoras desde la tercera carrera, le dejaron fuera de los puntos, décimo.
El inglés sigue viento en popa camino de su primer título mundial y además ya lo hace dejando para la historia algunas cifras de las que tanto gusta tirar en la Fórmula 1. Lleva seis victorias en siete carreras y eso hasta ahora sólo lo habían conseguido Michael Schmacher (2004 y 1994) y Jim Clark (1965). El coche de Ross Brawn arrasó de nuevo y si esta vez no hubo doblete fue porque Barrichello se quedó clavado en la salida, se peleó por detrás con media parrilla y acabó perdiendo los nervios con el coche en el garaje antes de tiempo.
Los números de Jenson Button abruman. Los 61 puntos que tiene desactivan cualquier opción de lucha por el Mundial. Lleva seis victorias, una cifra que casi garantiza el título y le saca 26 puntos a Barrichello, un compañero que nunca le arrebatará el título y 32 a Vettel, el tercero de la lista. Pero hay un dato que sonroja por su contundencia.
El asturiano estaba sentenciado al salir con tan poca gasolina
Todo lo que han conseguido hasta ahora los pilotos de Ferrari, Renault, McLaren y BMW, las escuderías de referencia hasta que apareció la banda del difusor, se queda a nueve puntos de los 61 de Button. Todo un escándalo.
El español Fernando Alonso se fue rápido del circuito de Turquía. Se dio prisa en atender a los medios y cogió su maleta rumbo al aeropuerto turco. No había nada que festejar en la cuesta debajo de un R29 que se está quedando obsoleto con el paso de los grandes premios. El final de la carrera confirmó punto por punto sus premoniciones. Si estaba octavo en la parrilla era porque había salido totalmente descargado a la tanda clasificatoria, y aún así no fue capaz de acercarse a las primeras posiciones.
El intercambio de golpes de las primeras curvas le ayudó a ganar una posición cuando el semáforo se apagó. Salió séptimo de las escaramuzas iniciales después de perder un lugar frente a Rosberg y de ganar el puesto al desafortunado Barrichello y a la versión más gris del Ferrari del finlandés Kimi Raikkonen.
Pero el asturiano estaba sentenciado por su escasa carga de gasolina, ante un Robert Kubica que tenía combustible para muchas más vueltas. El polaco le ganó en el primer repostaje y el finlandés de Ferrari recuperó su lugar de la salida. Alonso no podía hacer nada y se mantenía anónimo en las catacumbas de la parrilla. Estaba claro que no podría llegar a los puntos.
Por delante, la apuesta le salió rana a Vettel. Se escurrió en la primera vuelta y firmó su sentencia de muerte. Allí perdió la pole y puso el triunfo a Button en bandeja de plata. Ni siquiera le sirvió su agresiva estrategia a tres paradas. Para que funcionase debería haber adelantado a Jenson Button nada más darle alcance tras su breve internada inicial en los garajes. Pero no fue así. Le dio alcance pero ni siquiera le puso en aprietos y después de varias vueltas, el alemán de Red Bull regresó al box. Ahí también enterró la segunda posición de la carrera y pasó de partir desde la pole a ser el último de los puestos del podio. No estaba contento.