A. G.
Otro de los jugadores más desequilibrantes de la plantilla durante toda la temporada, pero sobre todo en la fase de ascenso, ha sido Marcelo Silami. El brasileño ha hecho honor a su apodo y partido tras partido, principalmente en los más igualados, ha sacado a relucir su frialdad y su facilidad para controlar las situaciones de tensión. No celebra los goles porque asegura que eso es gastar de manera innecesaria fuerzas, pero sí que mostró satisfacción al final del encuentro y sobre todo en el momento en el que el autobús recorría las calles de Zamora: «Es cierto que no soy de exteriorizar mucho las emociones, sobre todo en los goles, pero creo que un ascenso es diferente; no a lo mejor por el hecho en sí, que también, sino más por ver como el trabajo duro que hemos estado haciendo durante toda la temporada ha servido para alcanzar el objetivo», aseguraba.
Además, Marcelo Silami hablaba de lo mucho que ha costado el ascenso: «Ya hablábamos a principio de temporada que esto no iba a ser fácil, que los partidos no los íbamos a sacar de calle y que sufriríamos en todos los encuentros. Así se ha demostrado hasta el final. Esta competición es muy igualada, pero al final, con este formato asciende el más regular y nosotros lo hemos sido».
Por último, Silami también quería dedicar el ascenso: «Ahora me acuerdo de mucha gente pero es un momento para disfrutar y ya llegará el momento de pensar en la gente que nos ha acompañado durante todo el año. Lo mejor es que todos lo celebremos porque un ascenso no se da todos los días. Solo me queda una espina, y es que no he podido marcar un gol para dedicárselo a mi novia y a dos amigos que habían venido de Valencia», finalizaba un Silami que en ese momento ya no era el "hombre de hielo".