EFE
Barcelona,
Un cabezazo de Pandiani ante un desfigurado Barcelona dio el triunfo al Osasuna en el Camp Nou (0-1), aunque las victorias del Sporting, el Getafe y el empate del Betis lo mantienen en los puestos de descenso, a falta de una jornada para el final del campeonato.
La indolencia de unos y la ineptitud de otros convirtió el choque en un partido infumable, en el que faltó ritmo y escasearon las ocasiones.
Con la mente puesta en Roma y un equipo de circunstancias -del once que se enfrentará al Manchester United, sólo Eto´o y tal vez Sylvinho jugaron de inicio- el Barça afrontó el partido ante el Osasuna como un incómodo contratiempo, como una molesta interrupción de la fiesta que se vivió, antes y después del choque, para celebrar el doblete.
No hubo tensión competitiva, ni intensidad, ni espíritu reivindicativo en los jugadores azulgranas que menos minutos han disputado esta temporada y que esta noche demostraron por qué no serán los elegidos para buscar la gloria en la final de la "Champions".
El Osasuna se jugaba la vida y el Barça, nada. Y en el deporte, cuando eso sucede, casi siempre se impone el espíritu de supervivencia.
El del conjunto navarro le llevó a marcar en la única aproximación clara a la portería de Pinto durante toda la primera mitad. Un cabezazo del especialista Pandiani a la salida de un córner (0-1, min.24). Antes de eso, buenas intenciones de Juanfran por la derecha, alguna aparición entre líneas de Masoud, y poco más destacable del encuentro salvo la expulsión al técnico local, Guardiola.