P. ANTÚNEZ.
El Zamora acabó ayer con la tradición de resultados negativos en Lezama donde cosechó un empate (1-1) que supo a muy poco después de una mala puesta en escena de los de Tomé que reaccionaron a tiempo para empatar el encuentro y poner al Athletic B contra las cuerdas en la recta final de la confrontación en la que sólo los palos y la mala fortuna a la hora de rematar la faena impidieron el triunfo de los zamoranos.
En Lezama se vio a un Zamora C. F. que empezó muy mal el encuentro pero que acabó como un avión, como los que sobrevolaban las instalaciones de Lezama rumbo al aeropuerto de Sondika a pocos kilómetros de donde se estaba desarrollando la confrontación entre bilbaínos y zamoranos.
El técnico rojiblanco Alvarez Tomé confió en el mismo once inicial que el domingo pasado se había exhibido ante el Marino en el Ruta de la Plata y sin embargo ayer al Zamora no le salió absolutamente nada en un primer periodo en el que estuvo a merced del Athletic B durante muchos minutos.
Los rojiblancos que encandilaron con su juego a la afición zamorana en los dos primeros encuentros disputados en casa ante el Racing B y el Marino, defraudaron y de qué manera en Lezama a cuyo césped parecieron saltar más dormidos que otra cosa y poco enganchados al encuentro.
Desde los compases iniciales los "cachorros" se hicieron con el control del choque y empezaron a poner en serios problemas a una defensa rojiblanca - ayer de ver- que empezó a hacer aguas por los cuatro costados. Tomás comenzó a vivir una pequeña pesadilla con el pequeño Soberón al que le sacaba en altura sus buenos centímetros pero en la punta de velocidad el interior local era muchísimo más rápido que el defensa zamorano que veía como ya en el minuto 3 Soberón se iba en carrera para ganar la línea de fondo y centrar hacia el área donde, afortunadamente para los intereses del Zamora, el balón no llegó a ningún jugador local. Tan sólo dos minutos más tarde el Athletic B estuvo muy cerca de lograr el primer gol con un disparo de Ismael desde la frontal del área que Dani tuvo que enviar a fondo junto a la base del poste izquierdo.
Era un Zamora que no se enteraba de lo que iba la fiesta ante un filial bilbaíno que tenía el balón en su poder, que se movía como pez en el agua sobre el césped y que buscaba el gol para encarrilar la confrontación. Delante, un Zamora que era todo lo contrario, no sabía por dónde se andaba, no daba dos pases bien de forma consecutiva y la portería defendida por Herrerín no existía para los de Tomé que no eran capaces de pisar el área contraria ni por asomo.
Y tanto fue el cántaro a la fuente que al final, como se suele decir, se rompió a favor de los bilbaínos que aprovechaban la enésima internada por la banda derecha, ahora de Ander Larrea, para lograr el 1-0. Larrea ganó la línea de fondo y su centro hacia el segundo palo fue rematado a placer por Urko Arroyo para poner contras las cuerdas al Zamora.
A los 22 minutos llegó otro serio aviso de los bilbaínos en un cabezazo de Soberón que Dani vio como el balón salía rozando, nuevamente, la base del poste derecho. Los de Tomé, a la deriva, estaban a merced del contrario.
Fue necesario esperar hasta el minuto 25 para ver la primera llegada a puerta de los zamoranos con un centro de Ibón Díez desde la derecha que Berodia cabeceaba desviado. Fue una acción que hizo despertar un poco a los zamoranos que comenzaron a tener algo más la posesión del balón y a pensar que tenían que mirar a la portería contraria para, como mínimo, lograr el empate.
Curro Vacas lo intentaba desde muy lejos y su lanzamiento se perdía por la línea de fondo. Y a los 39 minutos, a pesar de que el Zamora no lo estaba haciendo nada bien, pudo haber llegado el empate: Ibón centró desde la banda derecha y Berodia, adelantándose a la salida del portero Herrerín y a la acción del central cabeceaba pero el balón, cuando la portería estaba desguarnecida, salía a la derecha del portal local que de esta manera salvaba los muebles para llegar al descanso con el 1-0 que campeaba en el marcador desde el cuarto de hora.
Al menos en la segunda mitad el Zamora salió más metido en el encuentro en busca de un empate que le permitiese sumar un punto en un campo que en sus visitas no le ha sido nunca nada propicio salvo en una ocasión en la que se llevó la victoria por 1-3 con Raúl González en el banquillo rojiblanco. Pero era un Zamora que quería y no podía. Agustín lo intentaba desde lejos con un lanzamiento flojo y al centro de la portería que Herrerín no tenía mayores problemas para detener.
El partido se abría algo más y buena muestra de ello se presenciaba en el minuto 57 cuando Curro Vacas sacaba una falta de forma horrorosa hacia el área bilbaína que permitía a los locales armar un contragolpe de tres contra uno que Julen Goñi desperdiciaba mandando el esférico a las nubes y a renglón seguido el balón llegaba al área local donde Senel cabeceaba de forma muy inocente. De cabeza lo volvió a intentar Ibón Díez tras un centro de Berodia pero el balón salió por encima del larguero mientras que en el banquillo Tomé reaccionaba para dar entrada en el campo a Aritz y sacar del mismo a Limones. Hubo un poco más de mordiente en el ataque rojiblanco y en una jugada que nacía a balón parada llegaba el empate. Curro Vacas sacaba un córner desde la izquierda, el balón llegaba hacia el segundo palo donde Lomba cambiaba la dirección del mismo para que Tomás rematase al fondo de las mallas y así arreglar la floja actuación que estaba teniendo hasta ese momento.
El empate hizo mucho daño a los bilbaínos que estuvieron a punto de encajar el segundo gol en un disparo envenenado de Iker Alegre que se acabó estrellando de forma espectacular en el larguero. Fue un disparo que pudo haber cambiado el rumbo de un partido en el que el Zamora pasaba por sus mejores momentos ante un Athletic B al que estaba borrando del mapa.
Y los tres puntos pudieron haber volado para Zamora a poco que a Senel le hubiese acompañado un poquito la suerte en su último remate. En la última acción del partido Senel se fue de su par, se internó en el área para plantarse en un cara a cara con el guardameta Herrerín al que superó con un toque raso que se fue a estrellar en la base del poste derecho. Estaba claro que ahora la suerte le daba la espalda completamente a un Zamora que se acabó haciendo acreedor a una victoria de la que estuvo muy lejos en los primeros compases del partido pero que acarició en su recta final. El próximo miércoles llega el Barakaldo al Ruta.