ANGEL GARCÍA.
Talavera 3
Arcebansa z. 1
No se pudo vengar a los héroes del 2003. Durante la semana, la información del Arcebansa Zamora había girado en torno al "feedback", al recuerdo de aquel choque que hace cinco años perdía el FS Zamora en el Primero de Mayo. Era la primera vez que los zamoranos volvían tras aquel infausto recuerdo en partido oficial. La idea era llevarse los tres puntos. Primero por la liga actual, y de paso por saldar esa pequeña deuda.
Pero esta vez, los héroes zamoranos tampoco pudieron vencer. Los guerreros que defienden la seña bermeja, y que ayer estrenaron indumentaria amarilla, dieron la cara durante los primeros veinte minutos. Como en aquel entonces, los de Miguel Angel Hernández pudieron haberse marchado al vestuario con un guarismo positivo, pero se tuvo que conformar con las tablas, fruto de una falta de pegada brutal. Después de los visto en el choque anterior ante Andorra, parecía que el conjunto zamorana gozaba de una de esas rachas positivas que todo equipo necesita de cara a la meta rival. Pero ayer cayó ese mito. La falta de pívots natos lastró mucho los intereses del Arcebansa Zamora.
Los zamoranos, tras aguantar las acometidas del conjunto local, tuvieron varias ocasiones para marcar. Después de sufrir mínimamente el acoso manchego del inicio, los de Hernández del Bosque empezaron a poner en marcha el engranaje. La baja de Bruno y el mal estado de forma, por lesión, de Javi Serrano evitaba que el Arcebansa estuviera cómodo con su jugada preferida: el balón al pívot. Una jugada que hubiera salido bien su el brasileño hubiera estado en la cancha, ya que los cierres toledanos no eran excesivamente fuertes.
El choque era vibrante. El esférico volaba sobre la cancha de una portería a otra, los equipos se habían perdido el respeto y el público vibraba en la grada y agradecía el fútbol sala espectáculo que estaban viendo. En este ambiente de locura, el primero en golpear fue el Arcebansa Zamora. Eran los mejores momentos de los zamoranos y Silami culminaba en gol una jugada ensayada de un saque de banda. El gol, lejos de expolear a los zamoranos, sirvió para despertar a la grada, y por ende a los jugadores talaveranos, que se veían llevados en volandas por la parroquia local.
Cuatro minutos después del gol de Silami, empataba Talavera. Nando regateaba a Javi Cala al lado del banquillo del Arcebansa y con un tiro raso batía a Víctor. A partir de ahí, Talavera ya solo tuvo una ocasión. Eso sí, clarísima. Joan y Nene se hacían un lío y no eran capaces de batir a Víctor, cuando éste estaba bajo palos esperando la puntera de Joan Linares. Ahí se quedó Talavera. Y por contra, creció más el Arcebansa. Silami, Carlos Alberto o Claudinho mandaban al limbo ocasiones muy claras de los zamoranos.
En este buen momento llegó una jugada que pudo cambiar el partido. Carlos Alberto, que estaba en la frontal del área con el meta batido, recibió un empujón de Joan. El árbitro, intimidado por el ambiente, pitó la falta y solo amonestó a Linares, cuando la ocasión requería la roja directa.
Con esta jugada, y otras tantas ocasiones desperdiciadas por los zamoranos, se llegaba al tiempo de descanso.
Todo hacía indicar que en la segunda mitad, a poco que se afinara la puntería, los de Miguel Angel Hernández debían llevarse el choque. Pero otra vez una jugada polémica decantó el partido. El árbitro le pitaba al meta Víctor cuatro segundos en el saque, y tras repetir la falta, Javi Baz aprovechaba el rechace en la barrera para meter el balón en la escuadra.
Este gol enrabietó a los visitantes. El Arcebansa empezó a dominar el choque y gozó de hasta tres ocasiones claras contra el meta para empatar. Hay que decir que el portero de Talavera tuvo una actitud soberbia, pero también se notó la falta de Bruno y de Javi Serrano, dos jugadores que tienen la palabra gol escrita a fuego entre sus ojos.
Silami, que ayer tuvo que ejercer de falso pívot, no fue capaz de culminar hasta tres jugadas ante el portero, jugadas típicas de pívot, jugadas habituales de matador.
El Arcebansa estaba poniendo cerco a la meta local. Los manchegos estaban parapetados en las trincheras ante la ofensiva zamorana. Aguantaban como podían la maquinaria de la capital del Duero, que empezaba a desprenderse del óxido, y mostraba su mejor cara en la fabricación de jugadas de gol. Pero el gol no llegaba tan fácil como apareció ante Andorra. El empate del Aspi era cuestión de tiempo. Pero cuando mejor estaba jugando el Arcebansa, llegó la sentencia. En una contra fulgurante, Nene se plantaba solo ante Víctor, y con un vaselina sutil batía al meta zamorano.
De ahí, y hasta el final, el Arcebansa jugó con portero jugador y con el Talavera dentro del bonus de faltas. Pero ni así consiguió volver a percutir la meta local.
Los zamoranos deberán recuperar el olfato goleador el próximo fin de semana, ya que volverán a estar frente a sus aficionados en el duelo ante Cáceres.