Con la inminente salida al mercado de los ordenadores de tableta iPad, los periódicos tienen la oportunidad de establecer diferentes sistemas para cobrar por el acceso a sus contenidos a través de Internet, y el momento de hacerlo ya ha llegado. El interés generado por el iPad y la constatación de que los lectores están dispuestos a pagar por un buen contenido representa una ocasión excepcional, según los expertos reunidos en la asamblea semestral de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebrada en Oranjestad, en Aruba.
«Los periódicos no pueden ahora seguir cometiendo el error de colocar gratis sus contenidos para las tabletas digitales», afirmó Greg Swanson, director de la empresa ITZ Publishing. Swanson expuso los casos de éxito de periódicos locales que han impuesto diferentes sistemas de cobro por el acceso a sus contenidos en sus versiones «on line», además de los más específicos de «The Wall Street Journal» y «The Financial Times».
«Quede claro a los editores que la gente está dispuesta a pagar por lo que necesita e interesa. "The Wall Street Journal" tiene un millón de suscriptores de pago y 20 millones registrados. "The Financial Times" dispone de 121.000 suscriptores y una circulación de 400.000 ejemplares», señaló Swanson. A su juicio, la tecnología permite hoy a los periódicos ofrecer múltiples opciones de suscripciones y una gran variedad de posibilidades de acceso a los contenidos.
«Lo que no se puede es perder la oportunidad del interés creado por el acceso a las noticias a través de las tabletas digitales como el iPad (de la empresa Apple). Hay que comenzar ya a cobrar por los contenidos on line», afirmó.
Por otro lado, Rafael Bonnelly, director de Estrategia Digital y Marketing Social de la empresa NCA, destacó que las redes sociales muestran cómo cualquier persona tiene la capacidad de influir en miles de individuos en cualquier parte.
«Los medios tradicionales han dejado de ser el monopolio único entre las marcas y los consumidores. Las empresas tienen capacidad de crear sus propios contenidos y convertir a los consumidores en influyentes defensores de sus marcas», indicó Bonnelly.